¿Cuál es el significado absoluto de los símbolos tan bien presentados ante los ojos de los demás? El significado de la identidad que se ha puesto sin pensar en significados más profundos y las coincidencias que luego nacen. ¿No nos pasa a todos con nuestras prendas, objetos tan apegados a nuestra identidad y que nos acompañan el día a día?
4 de enero de 2013
29 de diciembre de 2012
Inmortales
-“¿Para qué los observas? ¿Para qué los
guardas en tu memoria si algún día ya no estarán?” Pregunta el hombre a su
amigo quién está sentado en la ventana observando los movimientos de la gran
avenida en Nueva Orleans. Perdido en sus meditaciones ignora los comentarios de
su compañero. “Ellos, Louis, viven sus cortas y desgraciadas vidas como si de
ésta dependiera su felicidad. Sus preocupaciones se centran en una serie de
eventos que transcurren día a día. Sus inalcanzables vidas giran en torno a sus
problemas y cortas expectativas que los obliga levantarse cada mañana y seguir
sus deberes repitiendo el acto hasta los días de su muerte. Sus vagos instintos rehuyen de la muerte, de nosotros, sus liberadores y no admiten que en algún
momento tendrán que enfrentar el inevitable final que perderá sus rastros y
memorias para siempre. Ellos, mi querido amigo, son la viva imagen de la vida
en decadencia. No comprendo que buscas en ellos, que esperas encontrar que
rescate su reputación y que alimente tu existencialismo.” El hombre se acerca y
posa sus manos sobre los hombros de Louis. “¿No comprendes que nosotros nos burlamos de
las reglas del tiempo, de los principios de la naturaleza? ¿No comprendes que
nuestras vidas inmortales brillan eternamente y no se apagan con la luz de la
luna ni se pierden en la oscuridad? Para nosotros el tiempo no tiene sentido y
el pasar de las cosas es solo un viaje a distintas eras.
El amigo voltea el rostro y le mira a los
ojos.
-“Hay en ellos algo curioso, algo extraño
que intento comprender. Hay un aspecto de sus vidas que me fascina y me
corrompe la consciencia. No es algo que pueda examinar abriendo sus cuerpos y derramando su sangre. La esencia no
está allí. Es algo más profundo. Y tu, mi amigo, careces de ello.”
9 de diciembre de 2012
Olvido 2
-“Siento un
vacío por dentro. Tengo la sensación de haber vivido mucha adrenalina últimamente.
Pero sigo aquí sentada al borde de mi cama sin que pase nada importante.”
-“Ya han
aplicado la primera parte del borrado de memoria.”
-“Anoche
desperté y no sabía donde me encontraba! Ya me ha sucedido varias veces!”
-“Noto que
ya han completado los primeros intentos.”
-“Hoy en el
desayuno me hablaron de los sucesos de ayer en la playa. Te juro que no puedo
recordarlo, no recuerdo nada de ayer ni
de ninguna playa!!”
-“Han completado
más cosas de las que creía”.
-“Será que
tengo indicios de esquizofrenia?”
-“Eso es lo
que ellos quieren que creas.”
-“Qué está
pasando? tengo lagunas mentales y mi memoria ya no es la de antes.”
-“Continúa
preguntándote más cosas, tal vez te encuentres con las conclusiones...”
-“Y tu quien
eres?”
4 de noviembre de 2012
Olvido
-"Entonces es cierto! No te
acuerdas de nada! Te borraron la memoria, sabias?”
-"Esa persona me parece tan
conocida... pero no recuerdo de donde..."
-"No lo menciones! se supone
que no deben enterarse!"
-"Quienes?"
-"Ellos" me dijo apuntando
su dedo hacia arriba, "ellos lo controlan todo."
-"por qué yo?"
-"Lo siento, no deberíamos hablar sobre ello."
Me dijo dando media vuelta hacia la dirección contraria dejándome llena de dudas que seguramente pronto olvidaría.
16 de octubre de 2012
Vida Nueva
Los mismos ojos, la misma sonrisa escasa que huía por su rostro cuando no controlaba su seriedad...
La misma actitud frente a distintas situaciones, la misma personalidad...
Su alma tan radiante como la luna brillando en la oscuridad.
No será por casualidad la misma persona?
No habrá por casualidad, reencarnado en otro cuerpo, en otro sexo y nacido en otra parte del mundo?
Oh, reconozco esas palabras, reconozco esa reacción. Reconozco tus gustos por el arte de la expresión.
Eres tu, tu mi estimada, quien perdió la vida hace veinte años en la nieve. Eres tu, alma perdida en un mundo incomprendido, eres tu, esa sonrisa escasa, solo para mi.
Y aunque hayas nacido como una persona totalmente distinta, se que me puedes recordar, se que aún piensas en aquellos días en los que tristemente perseguías mis sueños.
Pero ahora no lo quieres confesar, crees que no me doy cuenta, crees que te he olvidado.
Sé quien eres, y sé qué viniste a buscar. Esta vez no dejaré pasar la oportunidad, esta vez lo obtendrás.
15 de octubre de 2012
Sueños
Los sueños, aquellos que nos muestran fantásticos escenarios en donde suceden miles de cosas con cientas de personas, cada noche un mundo distinto. Sueños, aquellos que nos revelan miles de cosas de nuestro subconsciente, y que a despertar las tenemos que olvidar porque no debemos recordarlos, no debemos mezclaros con nuestro estado consciente y enterarnos de todo aquello que pensamos durante las horas de descanso.
Pero mi pregunta es por qué? Por qué debemos olvidarlos? Por qué no debemos recordarlos?
Quisiera conocer todos los mundos y todas las vidas de cada noche. Una excusa más para escapar y alejarme de la rutina y los problemas cotidianos. Tal como leer libros o ver películas, desconectarse por unas horas y entrar a un mundo lleno de ideas y cosas distintas.
Quisiera conocer todos los mundos y todas las vidas de cada noche. Una excusa más para escapar y alejarme de la rutina y los problemas cotidianos. Tal como leer libros o ver películas, desconectarse por unas horas y entrar a un mundo lleno de ideas y cosas distintas.
Pero esos lugares nos son prohibidos. Pero si llegaramos a adquirir la capacidad para recordar nuestro viaje en ellos, tendríamos menos descanso y más cosas de que preocuparnos?
He conocido personas que pueden recordar todo y manipular sus sueños, pero no sé si quisiera recordar todas las cosas surrealistas, buenas y malas que mi subconciente refleja mientras duermo. Ya no se si quiero eso...
He conocido personas que pueden recordar todo y manipular sus sueños, pero no sé si quisiera recordar todas las cosas surrealistas, buenas y malas que mi subconciente refleja mientras duermo. Ya no se si quiero eso...
5 de octubre de 2012
Mundo onírico
A diario
ingreso a un mundo a vivir experiencias fantásticas, simbolizando en el los
deseos de mi subconsciente. Al anochecer me dicen que debo regresar, y aunque
me oponga logran sacarme de allí los guardianes oníricos. Al amanecer borran de
mi memoria el camino para llegar hasta allí, y cada noche al dormir lo vuelvo a
recordar.
En cada una
de las experiencias te veo allí como un tesoro sin esconder, voy hacia ti,
intento alcanzarte, pero siempre hay algo que lo evita, extiendo los brazos,
abro mis manos, y al tocarte desapareces ante mí como una nube que se
desintegra en el vacío.
Derrotas mi
inocencia y juegas con mi confianza, me sonríes y me dices "ahora sí"
y cuando quiero tomar tu mano el gran reloj toca la hora de ir, y los guardianes
me vuelven a expulsar de allí.
¿Qué haces
en mí que cada vez que me llama el amanecer, no tengo ganas de volver a abrir
mis ojos? ¿Por qué mi mundo y el tuyo no son compatibles? Abandonaría el mío
para poder estar eternamente a tu lado.
29 de septiembre de 2012
Al ritmo de un caracol
-„Cuentame más.“ Le pedí, mientras ella iba completando las lineas sobre su hoja en blanco.
-„Qué mas quieres saber?“ Me preguntó sin alzar la vista, concentrada en dibujar línea por línea, punto por punto al rito de las manecillas del reloj.
Observé aquel gran reloj que se encontraba a su costado. Supuse que no estaba consciente de la hora ni del tiempo que pasaba. Hacía horas estaba allí sentada con lápiz en mano avanzando al ritmo de un caracol conquistando una plantación de repollos.
-„Quiero saberlo todo, todo sobre mi.“ le pedí impaciente. Pero ella ni se molestó en responder. Con el rostro inclinado y la hoja sobre la mesa continuaba agregando punto por punto, con toda su paciencia, como si le perteneciera todo el tiempo del mundo.
-„Lo sabrás cuando haya terminado de hacer el dibujo.“
No me quedaba mas remedio que esperarla. Tenia tantas ganas de saberlo, saber la verdad, toda esa información que me ocultaba su mente y que no me quería mostrar.
Las manecillas del reloj avanzaban lentamente, burlándose de mi impaciencia y mi curiosidad. Y ella a su lado continuaba agregándole puntos al dibujo que parecía jamás terminar. Tendré que esperar toda una vida para obtener todo lo que quiero saber?
-„Qué mas quieres saber?“ Me preguntó sin alzar la vista, concentrada en dibujar línea por línea, punto por punto al rito de las manecillas del reloj.
Observé aquel gran reloj que se encontraba a su costado. Supuse que no estaba consciente de la hora ni del tiempo que pasaba. Hacía horas estaba allí sentada con lápiz en mano avanzando al ritmo de un caracol conquistando una plantación de repollos.
-„Quiero saberlo todo, todo sobre mi.“ le pedí impaciente. Pero ella ni se molestó en responder. Con el rostro inclinado y la hoja sobre la mesa continuaba agregando punto por punto, con toda su paciencia, como si le perteneciera todo el tiempo del mundo.
-„Lo sabrás cuando haya terminado de hacer el dibujo.“
No me quedaba mas remedio que esperarla. Tenia tantas ganas de saberlo, saber la verdad, toda esa información que me ocultaba su mente y que no me quería mostrar.
Las manecillas del reloj avanzaban lentamente, burlándose de mi impaciencia y mi curiosidad. Y ella a su lado continuaba agregándole puntos al dibujo que parecía jamás terminar. Tendré que esperar toda una vida para obtener todo lo que quiero saber?
18 de septiembre de 2012
Puntos cardinales y otras direcciones
I
Estimado habitante del norte:
Te habrás preguntado dónde he
estado todo este tiempo. Pues, te lo contaré.
He decidido hablar sobre mis
experiencias recientes. Al fin me he sentido tranquila, en confianza y relajada
para contarte lo que sucedió en mi viaje.
¿Recuerdas mi vida hace medio
año? Correcto. Estuve viajando al norte. Pero nunca llegué a ese destino.
Siempre creí que tenía claro mi
rumbo. Con mi equipaje en la espalda y la brújula en mano decidí caminar por
valles y montañas. Mi rumbo estaba fijo hacia el norte. La aguja estaba
firmemente hacia arriba sin intención de cambiar.
Siempre creí que en el norte
estaba todo aquello que me pertenecía. Todos viajaban al norte! Era extraño si
alguien viajaba al este, era mal visto. Decían que los que viajaban al este
estaban malditos, enfrentándose a un mundo donde todos los humanos eran iguales
sin diferencias entre ellos.
Viajar al norte era lo común.
Allí te encontrabas con distintos tipos de personas, mentes, cuerpos, todos
distintos. Todos esperaban destacar de
alguna forma y ser distinto que el de al lado. Nadie podía comprender a los
viajeros del este.
Yo viajaba al norte para ver
personas distintas a mí. Nunca reflexioné mucho acerca de por qué lo hacía,
simplemente iba a la dirección donde acudían las masas.
Viajar al oeste tampoco era
bien visto. “Si caminas eternamente hacia el oeste, terminarás de todas formas
en el este.” Decían imaginándose como aquellos viajeros del oeste, si bien
distintos entre ellos pero con un mismo fin, rodeaban el mundo terminando en
aquel despreciable lugar a los que solo pocos acudían.
Atravesé muchas tierras por
largos años, disfrutando de variados paisajes y distintas personas que iba
encontrando en mi camino. Nunca me sentí realmente emocionada por el norte. Nunca
había estado allí y solo me lo imaginaba escuchando las historias de aquellos
viajeros experimentados.
Nunca aprecié que el norte era
tan genial como lo describían las personas. Había algo que no me atraía de ese
lugar, pero no pude comprender qué era. Simplemente seguí mi rumbo como lo más
normal del mundo.
Cuando me había acercado
bastante a lo que llamábamos norte encontré un viajero en el camino. Me llamó
mucho la atención porque éste viajaba al sur. Jamás había visto a alguien
viajar al sur. Nadie viajaba al sur. Decían que era un lugar frío e inhóspito,
donde reinaba la soledad y la tristeza.
Le pregunté la razón por la
cual viajaba al revés que las personas comunes y me contestó algo que no me
esperaba. “He ido al norte, y te diré, que ese lugar no es para mí. Todos
viajan al norte, a todos les encanta vivir allí. Pero yo no me siento a gusto
ahí. Así que haré algo que casi nadie hace; viajaré al sur. Allí es donde me
sentiré completo como persona, allí es donde me quiero quedar.”
Le conté que no me sentía
motivada viajar al norte, pero que lo hacía porque no conocía otra dirección
mejor a la cual ir. No me identificaba con el este ni con el oeste.
El viajero me describió el sur
como un lugar alejado de la civilización, donde no existían grandes ciudades
como en el norte y donde no habitaba ni el 5% de la población mundial.
“No es un lugar preferido por
los viajeros, porque no contiene las atracciones del norte. Es un lugar para
personas seleccionadas, únicos en sus gustos y preferencias. Es un lugar con
hermosos paisajes, sin embargo nadie de norte lo sabe. Es un lugar donde todos
los viajeros se apoyan, se unen y disfrutan mutuamente haber encontrado su
lugar ideal. Imagínate que los viajeros del norte ni se imaginan lo felices que
somos! Y es que simplemente están cegados con su obsesionado norte que no miran
hacia atrás y aprecian aquello que es distinto.”
Algo en mí me alertó. El sur! ¿Por
qué nunca se me había ocurrido? Es que nadie me había hablado antes del sur, y
yo jamás creí que estaba poblado por humanos!
¿Entiendes? Mi decisión fue tan
radical que detuve mi marcha y di media vuelta, rumbo hacia el sur! Durante en
camino de regreso fui escuchando todas las historias que me contaba el viajero.
Por primera vez estaba emocionada por llegar a un lugar! Nunca antes había
imaginado que iría a un lugar distinto al común y que me sintiera tan
identificada con sus características.
Ahora sabes lo que me hizo
cambiar. Tal vez no lo puedas comprender, porque eres un típico viajero del
norte, pero te describiré mi aventura y te dejaré claro que siempre estuve
destinado a ello.
II
El viaje hacia el lado
contrario se hizo mucho más rápido que lo que había viajado antes. Al principio
no quise contárselo a nadie, pero luego pensé, ¿por qué no? ¿Que tiene de malo
que sepan que viajo al sur? De todas formas nadie sabe como es el sur, y a
nadie se le ocurre ir allí. Al principio creerán que estoy mal y que me
enfrentaré a la muerte segura en un lugar inhabitado y frío, pero luego
comprenderán que no es como ellos piensan, y tendrán que aceptarlo.
El sur fue muy distinto a como
me había imaginado. Solían decir que era el fin del mundo, un lugar cubierto de
hielo, sin vida, sin esperanzas. El norte siempre ha sido muy cálido y
agradable para la vida ideal.

El sur era frío, si. Pero no
como creían los del norte. El sur es un magnífico lugar con hermosos paisajes
invernales. La tierra es negra, dura y helada. Pero suele estar cubierta por
blancas nieves y escarcha cristalina. Sobre ella crecen los árboles de invierno
con sus hermosas hojas grises, casi plateadas, como perlas brillantes cubiertas
de arena. Por donde mires hay montañas cubiertas de nieve, campos de hielo.
Sobre el mar flotan los inmensos glaciares, los cuales cambian su forma a
diario.
Lo más gracioso son las casas
de los pobladores. Inconfundibles en su color morado violeta, logran ser vistas
desde lejos. Los viajeros del sur acordaron los colores para orientar a cada
viajero nuevo, evitando que se pierda en la naturaleza.
Los viajeros del sur fueron muy
amables y acogedores, me dieron la bienvenida y me incluyeron enseguida como
parte de su población. Instalé allí mi casa y comencé a disfrutar por primera
vez el placer de vivir.
III
Los habitantes del sur solían
reunirse diariamente a socializar entre ellos. AL principio me llamó la
atención sus relaciones, pero luego comprendí y me acostumbré a ellos. A
diferencia de los habitantes del norte, quienes vivían la vida a cuenta propia,
nosotros lo hacíamos todo juntos. Se efectuaban fiestas por las noches en los
cuales se invitaba a los habitantes de los demás pueblos, quienes solían venir
muy seguido a pasar el tiempo con nosotros. Yo también comencé a visitar otros
pueblos y ver sus costumbres, no eran muy distintas a las nuestras y la idea de
unidad era la misma.
Una de las cosas que comencé a
utilizar fue el juego de naipes, juego típico entre los habitantes del sur, con
el cual nos divertíamos mucho. El ganador siempre era aquel que se quedaba con
el As de corazones. El As de corazones representaba para los habitantes del sur
la vida lejos del norte. El ser parte de un lugar al cual no acude mucha gente
y sentirse satisfecho con su elección. Cada As que ganaba recibía sus merecidos
aplausos, obsequiandole un anillo negro el cual lucía orgullosamente en su
mano.
Ya ves, suelen tener costumbres
distintas, pero no extrañas, ¿verdad? Tu que eres del norte jamás te
preocuparías por destacar que eres de allí. No es que no se sientan orgullosos
de vivir allí, pero nosotros estamos conscientes de que encontramos el lugar
ideal y de que nada nos hará cambiar de opinión. Hemos acogido a personas del
este y del oeste. A nadie le importó si venían de un lugar despreciable para la
humanidad. Ahora solo nos importa que somos del sur, y de que nos quedaremos aquí.
Te preguntarás en que nos
diferenciamos de la gente del norte. Te lo contaré;
Hacemos varias cosas que ellos
no hacen, o mejor dicho, ellos hacen cosas que nosotros evadimos.
Los del norte acostumbran a
hacer mucho deporte. Su filosofía de vida se basa en la importancia de realizar
deporte mutuo. Creen que es una de las cosas más importantes del mundo, y que
sin eso, su vida pierde sentido. Algunos gustan hacer deporte con grupos
grandes de personas. Otros solo andan pendientes constantemente de encontrar
una pareja con quien practicarlo. Lo gracioso es que los que no encuentran a
nadie, deciden enfrentarlo solos. Salen a disfrutar del deporte solos y
regresan con las esperanzas de no tener que seguir sin compañía.
A nosotros no nos gusta el
deporte. Tal vez te suene extraño y no hayas imaginado que existen personas así
y te parezca aburrido. Pero nosotros no lo consideramos necesario. Vivimos un
estilo de vida sano y sin excesos, por lo tanto no necesitamos del deporte para
quedar en forma. Nosotros nos mantenemos así
de nacimiento. Encontramos que
practicar deporte es innecesario. Y algo
que encontramos innecesario no nos hace salir de nuestras cómodas casas.
Como ves, no practico deporte y
no me interesa hacerlo, sé que soy un poco floja para el ejercicio físico. En
cambio a mi me encantan los paseos tranquilos por el bosque nevado o por las
montañas nevadas. Preferimos vivir una vida más tranquila y no tan agitada como
ustedes. Los paseos tranquilos son lo ideal. Algunos prefieren ir acompañados,
y otros preferimos ir solos. Lo hermoso de los paseos es que en ellos puedes
disfrutar el paisaje a tu alrededor. No necesitamos acelerar, agitarnos y sudar
para sentirnos bien. Nuestra vida es más tranquila. Pero eso es algo que las
personas del norte no entienden, con su acelerado estilo de vida. Pienso que
realmente no llegan a disfrutar lo que hacen, porque no se dan el tiempo para
ello!
Ahora que conoces algunos
aspectos eres libre de elegir si aceptar a los habitantes del sur o
discriminarlos como lo hacen con las demás personas que viajan a otras
direcciones.
Los del norte nos observan
suspicaces, sin comprender nuestra decisión de no haber ido con ellos, haber
dado media vuelta y haber cambiado de orientación, abandonando el destino de la
gente común.
Espero que los habitantes del
norte no consuman tu vida por completo.
Desde el lugar más recóndito
del sur,
La As de Corazones
Nota: Imagen de glaciares al sur de Chile
14 de septiembre de 2012
Personas físicas y Personas mentales
Para
empezar, por qué escribo este artículo? Porque claramente soy una
persona que reflexiona mucho durante todo el día, toda mi vida. Vivo el
80% del día en mis mundos interiores, me imagino situaciones que no
existen, en lugares que son producto de mi imaginación. No, no voy a
hablar de mi. Voy a hablar sobre parte de mi.
Qué son las personas mentales?
Aquí es donde entro yo en juego. Yo soy una persona 90% mental.
Las personas mentales son aquellas que viven más tiempo pensando, meditando, reflexionando, que realizando actividades físicas. Pueden estar todo el día reflexionando temas, situaciones, ideas, proyectos. Pueden ser muy buenos creando proyectos de trabajo, pueden tener las mejores ideas, la mejor imaginación. Pueden ser grandes filósofos en la vida. Lo negativo de ellos es que pocas veces llegan a realizar todo lo que piensan. Muchas veces tienen ideas magníficas de cosas únicas e innovadoras, pero nadie llega a saber de ellas por que entré mas mentales son, menos físicas son. O sea, que en mi caso, hay un 10% de probabilidad de que lleve a cabo mis ideas. Puede ser por “falta de tiempo“ (el que se reemplaza pensando), por flojera, poca motivación, desánimo, o el simple hecho de nos aber por donde comenzar.
Qué son las personas físicas?
Mi hermano es una persona física, sospecho que es un 90% físico.
Las personas físicas son muy activos, suelen trabajar mucho, eligen trabajos de actividad o fuerza física, tanto en el aspecto laboral o en el tiempo libre. Las personas físicas son aquellas que al tener un idea, la llevan a cabo luego de poco tiempo. Ocupan la mayor parte del día realizando alguna actividad física, lo que les dá más energía para continuar con más. Las personas físicas no suelen reflexionar mucho acerca de temas complicados y no suelen preocuparse mucho por algo que no les afecta.
Las personas mentales suelen deprimirse más que las físicas. Las físicas tienen más energía, pasan el tiempo ocupados y no tienen tiempo de pensar acerca del existencialismo de la vida.
Pero las definiciones que acabo de crear son para personas con un gran porcentaje de éstas. Hay personas que son mitad y mitad, pueden hacer ambas cosas en cantidades normales, o una cosa mejor que la otra. Pero hay personas que suelen “exagerar” con su forma de ser y terminan en un solo estado, evitando avanzar. La persona mental nunca avanzará sin alguien físico que realice sus expectativas, y el físico nunca avanzará sin alguien mental que lo guíe.
Lo ideal es que las personas mentales sean aquellas que piensen los proyectos, desarrollen buenas ideas y las plantean a las personas físicas para que éstas las realicen.

Qué son las personas mentales?
Aquí es donde entro yo en juego. Yo soy una persona 90% mental.
Las personas mentales son aquellas que viven más tiempo pensando, meditando, reflexionando, que realizando actividades físicas. Pueden estar todo el día reflexionando temas, situaciones, ideas, proyectos. Pueden ser muy buenos creando proyectos de trabajo, pueden tener las mejores ideas, la mejor imaginación. Pueden ser grandes filósofos en la vida. Lo negativo de ellos es que pocas veces llegan a realizar todo lo que piensan. Muchas veces tienen ideas magníficas de cosas únicas e innovadoras, pero nadie llega a saber de ellas por que entré mas mentales son, menos físicas son. O sea, que en mi caso, hay un 10% de probabilidad de que lleve a cabo mis ideas. Puede ser por “falta de tiempo“ (el que se reemplaza pensando), por flojera, poca motivación, desánimo, o el simple hecho de nos aber por donde comenzar.
Qué son las personas físicas?
Mi hermano es una persona física, sospecho que es un 90% físico.
Las personas físicas son muy activos, suelen trabajar mucho, eligen trabajos de actividad o fuerza física, tanto en el aspecto laboral o en el tiempo libre. Las personas físicas son aquellas que al tener un idea, la llevan a cabo luego de poco tiempo. Ocupan la mayor parte del día realizando alguna actividad física, lo que les dá más energía para continuar con más. Las personas físicas no suelen reflexionar mucho acerca de temas complicados y no suelen preocuparse mucho por algo que no les afecta.
Las personas mentales suelen deprimirse más que las físicas. Las físicas tienen más energía, pasan el tiempo ocupados y no tienen tiempo de pensar acerca del existencialismo de la vida.
Pero las definiciones que acabo de crear son para personas con un gran porcentaje de éstas. Hay personas que son mitad y mitad, pueden hacer ambas cosas en cantidades normales, o una cosa mejor que la otra. Pero hay personas que suelen “exagerar” con su forma de ser y terminan en un solo estado, evitando avanzar. La persona mental nunca avanzará sin alguien físico que realice sus expectativas, y el físico nunca avanzará sin alguien mental que lo guíe.
Lo ideal es que las personas mentales sean aquellas que piensen los proyectos, desarrollen buenas ideas y las plantean a las personas físicas para que éstas las realicen.

30 de agosto de 2012
El fin de "Arenkes" ?
28 de agosto de 2012
Arenkes (9)
Capítulo IX
Kai no había vuelto a llamarme. Habían
pasado dos días y solo recibí un mensaje de Aisha preguntándome si todo estaba
bien. Ella era un ángel, como siempre. No quise preguntarle sobre Kai, esperé a
que ella tal vez lo mencionara.
Fui a visitarla un rato, pero él no se
encontraba. Con la visita y la excelente atención de ella me sentí enseguida
más cómoda. Era genial estar con ella. Mucho mejor que ir a una sesión de
masaje a un Spa.
-“Kai está trabajando.” Me dijo. Hasta
ahora aún no sabía dónde trabajaba.
-“Nunca me dijo dónde.” Dije y ella
sonrió. Al parecer no era la única a quien no se lo había dicho.
-“Es programador.” Me contestó y me nombró
la empresa. ¡Ahora que lo sabía podía ir a sorprenderlo! “Yo también me voy en
un rato. Pero vendrá Silver, si quieres acompañarlo.” Dijo Aisha con su
delicada voz.
Silver y yo quedamos en casa de Kai,
sentados ante en gran ventanal mirando hacia el mar. Era un día invernal,
estaba nublado con mucho viento. El mar era de un gris oscuro, con muchas olas,
bravo por el viento. Pero dentro se aspiraba una paz, que no había sentido
hacía días. Todo estaba tranquilo, en silencio, con la estufa prendida, en el
ambiente un aroma a vainilla, disfrutábamos de un café latte. ¿Cómo alguien tan
extraño podía vivir en un departamento tan agradable? Nunca iba a dejar de preguntármelo.
Le conté a Silver lo que me había sucedido
en Rancagua, en la celda. Como conocí a Iris y cuando me confesó ser mi
hermana. Silver me escuchaba con atención, interesado en mi historia, al
contrario que Kai. Le conté que él no
había tomado en cuenta mi historia.
-“Si realmente es tu hermana, entonces
debes hacer lo posible para que la encuentres. ¿Tienes alguna referencia?”
-“No, no sé por dónde comenzar a
buscarla…”
-“…O que ella te busque a ti.”
No dudaba en que lo hiciera. Al menos
sabía en qué ciudad vivía.
-“¿Sabes cuantos arenkes hay aquí? Los que
se conocen por ahora, ¿son todos, o hay más?”
-“Hasta ahora solo se de aquellos que
conocemos, no sabemos si hay más.”
-“Silver, dime, ¿por qué es Kai tan
antipático conmigo? ¿Por qué no puede tratarme más amablemente, como a su
amada, Aisha?”
-“¿Aisha? ¡Pero si ella no es su novia!
¡Ella es su hermana! Al menos que sean más que hermanos.” Se reía.
-“¿Son hermanos? Pero… entonces… ¿por qué
la trata como a su novia?”
¡Son hermanos! ¿Cómo pude creer que él
estaba enamorado de ella? ¿Por qué nunca me la presentó como a su hermana? Me
sentí como una tonta.
-“Si, su hermana menor, y única familiar
de la que yo sé. La personalidad de Aisha da para tratarla como a una deidad.
¿No te parece?” Sonrió. Tenía razón. “Pero Kai no tiene novia.”
-“¡Claro! ¿Quién lo aguantaría?” Dije y
Silver se rió.
-“En realidad él no es como lo describes.
Tal vez contigo sea así, pero en la realidad es muy distinto, no es antipático.
En su mejor estado lo podría comparar con su hermana. Aunque ella nos supera a
todos.”
-“Eso lo quisiera ver…”
¿Por qué conmigo es así? ¡Nunca lo podría
comparar con Aisha! Ella es todo lo contrario… su hermana. ¡Su hermana! Había
entendido por qué me negó lo que le dije, la última vez que lo vi.
Me sentí muy estúpida en ese momento.
¿Cómo pude haber pensado todo el tiempo en algo de lo que nunca tuve la
certeza?
Todo el tiempo me había basado en algo que
nunca fue. ¿Y ahora qué? Necesitaba
verlo…
Recordé que Aisha me había contado donde
trabajaba. Decidí realizar mi idea; visitarlo sorpresivamente. Después de todo,
si no tenía novia aún podía tener una oportunidad… aunque aún me costaba
aceptar lo que sentía por alguien, con quien no tenía la mejor relación. ¡Si al
menos no me hubiera tratado tan mal! Los momentos más geniales con él habían
sido cuando me llevó por primera vez al barco, esas noches cuando aprendí a
volar. O cuando dormimos juntos entre el pasto seco, bajo los árboles de
Maitencillo. ¡Lo que daría por volver a vivirlo!
¡Debía verlo! Debía ir a visitarlo al
trabajo.
No fue muy difícil encontrar la empresa,
no quedaba lejos del centro.
Entré al edificio y sentí como la
atmósfera de oficinistas aburridos me ahogaba. Todos vestidos del mismo color,
atados del cuello a su aburrido trabajo. Todos esclavos de la rutina y el
orden. Me encaminé hacia uno de los pasillos con alfombras grises y paredes
lisas. Buscaba con los ojos entre la gente a un ser no humano entre ellos. Pero
no obtuve resultados. No era el departamento de informática. Seguía mi camino
atravesando salas de espera donde gente aburrida esperaba ser atendida por
gente más aburrida. Era increíble que alguien como Kai trabajara entre ese
montón de monotonía.
Llegué a una oficina al final del pasillo
por la cual no pude pasar sin tener que explicarles hacia donde quería ir. Me
detuve tratando de recordar el nombre de Kai para decírselo al oficinista de
turno pero nada llegó a mi mente…
Un tipo gordo medio ahogado dentro de su
uniforme apretado salió de su oficina dirigiéndose hacia el oficinista de
turno. Éste lo saludó cansado entregándole algunos documentos que no podían ser
menos tediosos que el estar sentado todo el día frente a un computador solucionándoles
las consultas a los clientes.
-“Ángeles decían… pero nunca fueron ángeles
los involucrados.” Le decía el gordo al flaco. Me detuve y decidí no entrar a
la oficina.
-“De hecho tampoco son personas. No son
humanos.” Le contestó el oficinista.
El gordo observó los documentos que tenía
en sus manos y comenzó a ordenarlos. ¿Por qué tenía que hacerlo precisamente
ahora? ¡Quería alcanzar a escuchar la conversación antes que notaran mi
presencia!
-“No lo son, son seres… artificiales.” Asintió
el gordo luego de pensar la palabra adecuada sin encontrarla.
-“Tampoco.”
¡Podía quedarme dormida escuchando la
conversación!
-“Sí que lo son. Son artificiales.” Dijo nuevamente
el gordo haciéndose el inteligente. El flaco alzó la vista, se ajustó los
anteojos y abrió lentamente la boca para pronunciar su opinión, como si en ello
ocupara toda su fuerza.
-“Que no, artificiales no. Son seres
manipulados genéticamente. El resultado es una especie de ángeles.
-“Eso para mí es ser artificial, cuando ya
no son humanos naturales, y manipulados.” Decía el muy estúpido.
¿Manipulados genéticamente? ¿Éramos una
especie creada en el laboratorio? ¡Nunca había escuchado eso!
-“De todas formas ellos se salieron de
control, comenzaron a reproducirse y se perdieron la cuenta en el mundo. Han
logrado eliminar algunos pero aún quedan muchos por buscar.”
Un escalofrío recorrió mi cuerpo y mis
piernas comenzaron a temblar. ¿Por qué nadie me había contado esto antes?
-“Eso sucede cuando los genetistas no
hacen su trabajo tan bien como nosotros…” Se reía el flaco forzando las arrugas
de su rostro.
Ya veo… “en ese caso debemos tener pésimos
genetistas en este país. Ya que no se nota que ustedes hagan su trabajo bien”
pensé.
Los tipos seguían conversando de cosas sin
sentido, yo di media vuelta y me retiré del edificio. Me bastó escuchar eso y
no quise saber más. ¡Kai me debía una explicación!
Al anochecer lo llamé al celular.
-“Yo también quería decirte algo.” Me
contestó.
Le conté mi experiencia en su empresa y lo
que había escuchado de los oficinistas. El no parecía sorprendido de que había
descubierto su lugar de trabajo. Escuchó con paciencia todo lo que tenía que
contarle sin interrumpir. Parecía relajado.
-“No.” Fue su respuesta, “Lo que escuchaste
allí fue la típica conversación de dos ignorantes.”
-“¿Qué es incorrecto?”
-“Todo. Nosotros no somos el resultado de
una manipulación genética. Ese rumor lo comenzaron los cazadores de arenkes,
para confundir a los demás y llevarlos en nuestra contra. Pero no es cierto, no
somos una especie creada en un laboratorio, tenemos el mismo origen que los
humanos, solo que en la historia hemos sido representados como ángeles para
ocultar nuestra identidad.”
So voz sonaba muy tranquila pero decidida.
Daba la impresión como si hubiera estado en paz absoluta consigo mismo. No
fueron muchas las veces que lo escuché hablarme de ese modo.
-“¿Por qué estás tan calmado?” Me atreví a
preguntarle.
-“Después de mucho meditar he tomado una decisión
importante. Quiero compartírtela.”
Estaba muy curiosa ¿con qué me vendría
ahora? Mi corazón aceleró, presentí que iba a suceder algo importante… pero no
quería adivinar nada.
-“Dime…”
-“Dany,” me llamó por mi nombre “Debo
despedirme de ti. Me iré y tengo planeado no regresar en mucho tiempo. He
tenido un lío sentimental y no lo he podido resolver. Las cosas no me han
salido bien, y he sido el culpable de la situación. Sé que no nos llevamos bien,
y sé que no me vas a extrañar, así que solo te diré el adiós por aquí, mañana
cuando despiertes, ya no estaré en la ciudad. Me disculpo por el modo en el que
me comporté contigo, pero no fue porque me molestes, sino por el problema que
tuve. Me he auto estresado y me he
deprimido, no puedo tomar las riendas de la situación. Yo sé que te llevarás
mejor con Silver que conmigo, yo no fui un buen tutor para ti. Espero que todo
te salga de maravillas, yo me tengo que ir. Buenas noches, adiós.”
Lo único que puedo decir, es que esa noche
no dormí. Ni las noches siguientes, ni las siguientes a éstas. Mi vida se había
convertido en un vacío, y ese vacío en un problema de mi existencia.
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(En edición)
Los capítulos continúan pero no serán publicados por este medio. Se compartirán con personas conocidas que los soliciten personalmente.
Arenkes
17 de agosto de 2012
Juego
Acércate, sedúceme, lánzame de un golpe al suelo
y con un beso vuélveme a levantar.
Me levanto, me acerco, intento abrazarte
pero te corres, te vas, y luego huyes.
me cuentas canciones de amor para dormir
y en mi sueño profundo te vas con otra.
Ella te baña de palabras vacías sin sentido,
luego regresas a mi como si no pasó nada.
Respiro profundo, abro mis brazos para ti,
y hago como si nunca hubiera pasado nada.
(Foto mía)
12 de agosto de 2012
Arenkes (8)
Capítulo VIII
Recuerdo cuando yo tenía unos cuatro años.
Iris tenía catorce. En ese entonces vivía con mi familia al sur de la ciudad de
Puerto Montt. A unos mil kilómetros al sur de donde me encontraba encerrada.
Ella iba todos los días a mi casa a pasar el rato conmigo cuando mis padres se
iban a trabajar. Recuerdo esos bellos momentos cuando jugábamos entre la hierba
cuando había sol. Estaba toda la tarde conmigo, y a veces se quedaba hasta muy
tarde. Entonces me contaba historias mientras esperaba que yo me quedara dormida.
Pero lo que ella me contaba era tan interesante, tan emocionante que en vez de
dormir me entraban ganas de saltar de la cama y hacer las historias realidad.
Recuerdo que muchas de esas historias eran sobre arenkes. Claro que no tenía
idea que tal vez muchas cosas que me contaba, eran reales. Era como cualquier
cuento, con sus héroes y sus villanos. Luego ella me decía “Buenas noches,
arenke” y me besaba en la frente. En mis sueños volvían a repetirse las
imágenes de las historias.
Me había llamado arenke varias veces,
después de cada cuento. ¿Era coincidencia?
Entre más pensaba en eso, más me llamaba la atención, que desde pequeña
siempre estuve conectada con los arenkes, y yo solo creía que venían de la
imaginación de Iris. Ella siempre supo que fue una de nosotros, pero ¿acaso
sabía lo que yo era? ¿O solo me llamaba arenke, así como a las niñitas se las
puede llamar hadas? Era imposible que ella supiera algo, ya que mis padres no
lo eran, y yo nunca lo supe hasta cumplir veinte.
Han pasado muchos años desde entonces y la
he vuelto a ver, adulta. Coincidió en que las dos somos arenkes, pero ella se
infiltró entre los cazadores para ayudarnos… tenía tantas ganas de contarle
todo, sobre los demás, sobre Kai, sobre mi transformación… Pero no podía salir
de la polvorienta celda aburrida donde nunca se escuchaba ningún ruido del
exterior, solo las moscas en la ventana y el tiempo que parecía detenerse
eternamente…
No había dormido bien en mi celda, por lo
tanto llevaba muchas horas despierta. Comprobé lo que me habían dicho.
¡Realmente era posible! Pero era cansador, extrañaba tanto las sábanas suaves
de mi cama.
No la vi a Iris hasta el día siguiente
cuando me trajo el almuerzo, algo atrasado. Cuando le pregunté sobre su ausencia solo
movió la cabeza, “Tenía cosas que hacer…” Pero se quedó a mi lado a esperar que
vaciara el plato de sopa. Estaba algo seria y no parecía tener ganas de
conversar. Comencé a contarle las coincidencias de mi infancia y ella mostró
interés en escucharme. Una sonrisa pasó por sus labios y el aburrimiento se
había acabado. Me dijo que tenía mucho que contarme, pero no quería echar a
perder el momento. No entendí que se refería con eso. Se fue con mi plato vacío
y no regresó hasta el anochecer.
-“Me escapé un rato, necesitaba verte.”
Regresó Iris cuando casi estaba oscuro.
Me había traído la cena. Se tendió sobre
el colchón y comenzó a contarme.
-“Te contaré algo que tal vez te sorprenda
mucho, pero no debes dudar en ningún momento de mi palabra.” Me dijo y yo asentí,
“Primero que nada debes saber que un arenke nace, cuando uno de los dos padres,
o ambos, también lo son.”
-“Yo sé que soy adoptada, mi tutor me lo
dijo, luego yo lo comprobé.” Agregué y ella se sorprendió.
-“¿Y que más sabes?”
-“Solo eso…”
-“Está bien,” Prosiguió aún sorprendida.
“Fuiste muy pequeña cuando quedaste sin padres. Entonces me dijeron que fuera a
cuidarte, porque eras una arenke, pero nunca te ibas a enterar si te crecías
entre humanos. Y al momento de tu transformación no ibas a entender lo que
pasaría. Pero lamento no haber estado presente en ese momento. Yo te contaba
historias sobre arenkes, para que al menos tuvieras en tu subconsciencia la
idea de la existencia de nosotros. Pero luego, antes de mi transformación tuve
que irme de Puerto Montt. Desde lejos me informaban lo que hacían, cuando
pasaste a la secundaria, cuando la terminaste, y luego perdí tu rastro cuando
entrase a la universidad. Mi transformación sucedió cuando tuve diecisiete años, no pensé que la
tuya fuera recién a los veinte. Pero no te ofendas, en cada persona es
distinto.”
¡Ella siempre supo que yo era una arenke!
-“¿Sabes algo de mis padres verdaderos?”
Le pregunté…
-“Si…
-“¿Me lo contarás?
En ese momento se escucharon unos ruidos
sobre el techo. Esperamos en silencio, pero no sucedió nada.
-“Ellos fallecieron cuando tenías unos dos
años…”
-“¡¿Por qué?!”
-“Los cazadores de arenkes…” Respondió. En
ese momento la rabia me invadió. ¡¡Los cazadores de arenkes!! ¿Qué les habían
hecho? Debía vengarlos… Recuerdo que Kai también me había dicho algo así sobre
su madre.
Iris me tranquilizó al notar mi ira.
-“¿Los conociste?” le pregunté.
-“Si, por eso estoy aquí haciéndome pasar
por una de ellos. Necesitan una lección.”
-“¿me contarás sobre mis padres?”
-“En otra oportunidad, cuando salgas de aquí.”
Cuando
salgas de aquí, me
recordó a todo lo que había afuera, libertad, bendita libertad. Nuevamente se
escucharon ruidos sobre el techo, más fuertes. Miré por la ventana, pero no
habían prendido la luz del patio, y no pude distinguir nada. Debían ser gatos.
-“iris, ¿Cuál es tu nombre de arenke?”
-“Isis, como la diosa griega.” Sonrió. No
había mucha diferencia.
-“Ambos padres eran arenkes. Tengo la
impresión que tienes el mismo carácter que ella.” Dijo luego de una pausa.
-“¿Por qué te pidieron a ti que me
cuidaras de pequeña?”
-“Nuestros padres nos dejaron… y yo no
podía criarte sola, ni llevarte conmigo.”
-“¿Eres…. eres…?”
-“Si, lo soy, hermanita.”
Afuera gritó un hombre, luego oímos varios
gritos, y algo golpeó fuertemente en mi ventana rompiendo el vidrio. Nos
asustamos mucho adentro. No sabíamos que pasaba. Notamos que se estaban
peleando. Madera se estaba rompiendo afuera y luego alguien corriendo hacia la
puerta de mi celda. La cerradura comenzó a temblando. Estaban forzando la
puerta. Nosotras la habíamos cerrado por dentro y esperábamos con susto lo que
iba a suceder en los próximos minutos.
Lograron forzar la puerta, que se abrió de
un golpe. Detrás en la oscuridad pude reconocer a alguien.
-“¡Kai!” También estaba allí Silver y
varios más. Kai me tomó de los brazos y me tiró fuera de la celda. Yo gritaba,
quería contarle quien era Iris. Pero éste no me escuchó, me tomó y me sacó de
allí lo más rápido que pudo, yo trataba sin lograrlo, soltarme de sus brazos.
Pero no pude. Iris nos siguió corriendo, pero los demás la detuvieron. ¡No
sabían que era una arenke! La tomaron, la llevaron de vuelta a la celda y la
encerraron. Yo pataleaba gritando que no lo hicieran, pidiéndole a Kai que me
escuchara. No lo hizo. ¡Nunca lo hacía!
Llegamos al patio y allí habían más
arenkes, ¡habían venido muchos! Cuando me vieron, abrieron sus alas y
emprendieron la retirada. Silver me tomó y me llevó en sus brazos.
Definitivamente no quería ser llevada por Kai de vuelta.
-“Que bueno que te encontramos, no imaginas
lo que nos habíamos preocupado, te buscamos por muchos días.” Me dijo.
Yo no quería decir nada. Estaba desilusionada.
Al fin había encontrado una pista de mis padres, y a mi hermana, y
nuevamente vuelven a separarme de ella. El
destino me está jugando la contra con mi familia.
* * *
De vuelta en Viña del Mar. No sé cuánto
demoramos en llegar, me dormí a medio camino. Me despedí de Silver y Kai me
llevo a mi casa. No pudo comprender por qué estaba tan enojada.
-“Sabes que acabas de sobrevivir a algo
muy peligroso,” comenzó su discurso. “No tienes idea de lo que son capaces los
cazadores de arenkes. Muchos de nosotros que han caído en sus redes, no han
vuelto a salir con vida.”
-“¡Lo séeee!” grité recordando lo que me
había contado Iris. “¡Nunca tuviste la delicadeza de decirme que soy adopada!
Fue algo tan simple y obvio para ti. Pero allí en la celda conocí a alguien,
una arenke que se hacía pasar por cazadores de arenkes…”
El movió la cabeza.
-“¿La mujer que estaba contigo en la
celda? Lamento decepcionarte, trabaja con los cazadores, no es una arenke.”
-“¡Pero escúchame! No lo es, solo lo hace
para ayudar a aquellos que caímos en sus redes.”
-“¿Ayudar? ¿Y te ayudó en algo? ¡No!
Fuimos nosotros los que buscamos tu pista, fuimos nosotros que buscamos día y
noche, sin descansar, y encontramos el edificio de ellos.”
-“Kai, ¡ella es mi hermana!”
-“¡No hables tonterías! Ni siquiera sabes
de lo que estás hablando. Opinas sobre cosas que se basan plenamente en tu
imaginación. Primero que nada, ¿comprobaste que ella es arenke? ¿Le viste las
alas?”
No las había visto. Pero creía firmemente
en lo que ella me contó. Kai no me iba a hacer dudar. La conocía de pequeña,
solo que ella nunca me había revelado su identidad hasta ahora.
-“¡No Kai, déjame tranquila! ¿Por qué me
tratas tan mal? ¿Por qué no me tratas con más delicadeza como a Aisha? ¿Por qué
conmigo eres así y con Aisha eres diferente? ¡Solo porque estás enamorado de
ella la tratas como a un ángel!”
Kai me miró con sus grandes ojos oscuros, apartó
la mirada
-“No. Eso no…” murmuraba. Sus ojos se
mantenían pegados en el suelo. “No es así…” Dijo en un tono triste y
decepcionado. Abrió la puerta de mi casa y se fue.
¿Quién puede comprenderte? Pensé.
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