"El que posee una imaginación delicada, participa de muchos y grandes placeres, de los que no puede disfrutar un hombre vulgar. Puede conversar con una pintura, y hallar en una estatua una compañera agradable, encuentra un deleite secreto en una descripción, y a veces siente mayor satisfacción en la perspectiva de los campos y de los prados, que la que tiene otro en poseerlos. La viveza de su imaginación le da una especie de propiedad sobre cuanto mira; y hace que sirvan a sus placeres las partes mas eriales de la naturaleza."
2 de julio de 2016
3 de junio de 2016
Suben los precios, bajan los sueldos
Estoy cansada de las empresas negreras.
Me refiero a negreras, porque, tratan a sus trabajadores como mercancías, como máquinas que tienen como único fin, realizar su trabajo, sin importar que son personas, que detrás de cada persona hay un alma, una familia, una vida, una historia, un mundo.
Éstas empresas, que al buscar personal, ofrecen un sueldo un poco más alto, que el mínimo aceptado por la ley, a cambio de un horario casi completo, una vida completa dedicada a ellos.
Estos empresarios, que se enriquecen con el esfuerzo de sus funcionarios, sin valorar que el tiempo de ellos (y de cada persona) es lo más valioso que hay en el mundo, un intangible que nunca regresa, y que se pierde por siempre.
¿Vale la pena? Desperdiciar la vida entre cuatro paredes, a cambio de una paga que no permite vivir.
¿Para que se trabaja? Para vivir. ¿Y si con tal trabajo no se puede vivir?
He tenido trabajos, en donde me he visto obligada a tener dos trabajos, porque con uno no podía vivir. Un solo trabajo, realizado de lunes a sábado, no me cubría todos los gastos (mínimos) para vivir. Entonces me pregunto, ¿Para que trabajo? Si el trabajo no me permite vivir.
¿Es vivir para trabajar o trabajar para vivir?
Más bien la primera opción, pues trabajar de 9:00 a 22:00, en el cual la ganancia apenas cubre los gastos de vida, es algo totalmente ilógico.
"¿Adonde pretendes viajar/que pretendes comprar/para que quieres tanto dinero/cual es la avaricia?" fueron algunas de las preguntas que recibí mientras vivía en esta situación.
No queridos, no es la avaricia; es la necesidad.
La necesidad de pagarme un techo sobre la cabeza, unas paredes que me cubran del frío, unos muebles para guardar mis cosas, abrigo para el frío, comida para el cuerpo, y otras cosas básicas.
El sueldo mínimo sube cada año. El precio de la comida sube cada año. La locomoción, la educación, el vestido, los gastos básicos, ¡el arriendo/alquiler!
Pero... los sueldos no mínimos no suben. Desde hace 10 años, continuamos recibiendo los mismos sueldos, sin recibir lo que recibíamos en aquella época.
Al parecer los ingeniosos empresarios, no se dan cuenta que los sueldos normales también deberían ser alzados, acorde a los precios de todo, acorde a la inflación de la moneda. Acorde al IPC. Acorde a la crisis económica. Acorde a la crisis política. Acorde a la caída de la bolsa. Acorde al alza de los precios.
¿O es la finalidad, usar humanos como máquinas, sin darle importancia a sus vidas, a sus tiempos, pretendiendo únicamente enriquecerse en base a su trabajo?
¿Que no hay conciencia? ¿O es la extremada estupidez, la que mantiene vivas aquellas empresas?
¡Si no es capaz de pagar al personal como corresponde, entonces no tenga empresa!
¡Si no puede asumir sus gastos como persona racional, entonces no se comprometa!
¡Actúe como adulto responsable que debería ser, y deje las niñerías de avaricia y arrogancia, porque de esos, hay de sobra en este mundo!
"¿El sábado quería libre? Ha! Agradezca que no trabaja también el domingo" - El dueño de mi antiguo trabajo.
Me refiero a negreras, porque, tratan a sus trabajadores como mercancías, como máquinas que tienen como único fin, realizar su trabajo, sin importar que son personas, que detrás de cada persona hay un alma, una familia, una vida, una historia, un mundo.
Éstas empresas, que al buscar personal, ofrecen un sueldo un poco más alto, que el mínimo aceptado por la ley, a cambio de un horario casi completo, una vida completa dedicada a ellos.
Estos empresarios, que se enriquecen con el esfuerzo de sus funcionarios, sin valorar que el tiempo de ellos (y de cada persona) es lo más valioso que hay en el mundo, un intangible que nunca regresa, y que se pierde por siempre.
¿Vale la pena? Desperdiciar la vida entre cuatro paredes, a cambio de una paga que no permite vivir.
¿Para que se trabaja? Para vivir. ¿Y si con tal trabajo no se puede vivir?
He tenido trabajos, en donde me he visto obligada a tener dos trabajos, porque con uno no podía vivir. Un solo trabajo, realizado de lunes a sábado, no me cubría todos los gastos (mínimos) para vivir. Entonces me pregunto, ¿Para que trabajo? Si el trabajo no me permite vivir.
¿Es vivir para trabajar o trabajar para vivir?
Más bien la primera opción, pues trabajar de 9:00 a 22:00, en el cual la ganancia apenas cubre los gastos de vida, es algo totalmente ilógico.
"¿Adonde pretendes viajar/que pretendes comprar/para que quieres tanto dinero/cual es la avaricia?" fueron algunas de las preguntas que recibí mientras vivía en esta situación.
No queridos, no es la avaricia; es la necesidad.
La necesidad de pagarme un techo sobre la cabeza, unas paredes que me cubran del frío, unos muebles para guardar mis cosas, abrigo para el frío, comida para el cuerpo, y otras cosas básicas.
El sueldo mínimo sube cada año. El precio de la comida sube cada año. La locomoción, la educación, el vestido, los gastos básicos, ¡el arriendo/alquiler!
Pero... los sueldos no mínimos no suben. Desde hace 10 años, continuamos recibiendo los mismos sueldos, sin recibir lo que recibíamos en aquella época.
Al parecer los ingeniosos empresarios, no se dan cuenta que los sueldos normales también deberían ser alzados, acorde a los precios de todo, acorde a la inflación de la moneda. Acorde al IPC. Acorde a la crisis económica. Acorde a la crisis política. Acorde a la caída de la bolsa. Acorde al alza de los precios.
¿O es la finalidad, usar humanos como máquinas, sin darle importancia a sus vidas, a sus tiempos, pretendiendo únicamente enriquecerse en base a su trabajo?
¿Que no hay conciencia? ¿O es la extremada estupidez, la que mantiene vivas aquellas empresas?
¡Si no es capaz de pagar al personal como corresponde, entonces no tenga empresa!
¡Si no puede asumir sus gastos como persona racional, entonces no se comprometa!
¡Actúe como adulto responsable que debería ser, y deje las niñerías de avaricia y arrogancia, porque de esos, hay de sobra en este mundo!
2 de junio de 2016
Arte culinario: Cordero al horno con frutas
Ya sea cordero, o costillas de cerdo, hay una forma más entretenida de prepararlo al horno en vez de echarle solo sal:
La receta de hoy, es otro invento mío, basado en la salsa de frutas para cordero al horno, pero sin las frutas que indicaba tal receta original.
Todo lo anterior añadido como gustes.
A falta de manzanas y kakis, la receta original sugiere ciruelas y pasas.
Esto va al horno media hora, o tiempo relativo al tamaño del trozo de carne.
La receta de hoy, es otro invento mío, basado en la salsa de frutas para cordero al horno, pero sin las frutas que indicaba tal receta original.
Mi receta:
Adobar un costillar con sal, y condimentos existentes en la casa.
Añadir cebollas en juliana
Un poco de vino tinto encima
Manzanas en trozos
Kaki en trozos
Semillas de girasol.
Todo lo anterior añadido como gustes.
Foto de referencia de mi receta:
A falta de manzanas y kakis, la receta original sugiere ciruelas y pasas.
Esto va al horno media hora, o tiempo relativo al tamaño del trozo de carne.
30 de abril de 2016
Marchitos
Florecimos
Y no hubo verano entre nosotros
y marchitamos.
El otoño está amarillo y se nos va
como las hojas que caen al suelo
nos marchitamos.
Nos aplastamos y nos lleva el agua.
Llueve
Llueve por mi.
Llévate el polvo bajo mis pies.
Lava el mundo y su desinterés.
Lávame el rostro
de las gotas que caen a mis pies.
18 de abril de 2016
Lluvia
La luz resplandece
de las hojas mojadas por la lluvia,
las pocas que aún quedan sobre las ramas, hermanas de las que están en el suelo,
que agonizan a todo color en el agua.
Aún la vida que se muere,
continua siendo hermosa.
17 de abril de 2016
Llamado a Sirius IV
He malgastado mis ganas de encontrarte, en otras personas.
He reemplazado la paciencia por esperarte en castillos sobre nubes.
Nunca fuiste esas personas.
Siempre me fallaron en no ser como tú.
A pesar de que las moldeaba
Según tus características.
¿Donde te escondes? ¿Cuanto falta por encontrarte?
¿Nos encontraremos en esta vida o en la próxima?
Mi desilusión crece acorde a mis experiencias.
Mi desesperanza crece junto a mis expectativas.
Entre más personas conozco,
Menos esperanza tengo de encontrarte
Y mayor es mi decepción.
Entre más rápido pasa el tiempo,
Más siento que te alejas del momento
de nuestro encuentro.
Te he buscado entre la multitud,
Y sólo he visto caras ajenas.
Nadie se parecía siquiera un poco.
Te esperé en lugares que deberían gustarte y no coincidimos el momento.
Me pregunto si habías ido alguna vez.
Incluso he llegado a perder por completo la ilusión y desecharte de mi mente, convenciéndome que eres un astro, que no brilla para mi.
Sin embargo aquí estoy,
rogando una vez más,
que mi llamado llegue hasta ti.
(IV versión de la serie de poemas Llamado a Sirius)
He malgastado mis ganas de encontrarte, en otras personas.
He reemplazado la paciencia por esperarte en castillos sobre nubes.
Nunca fuiste esas personas.
Siempre me fallaron en no ser como tú.
A pesar de que las moldeaba
Según tus características.
¿Donde te escondes? ¿Cuanto falta por encontrarte?
¿Nos encontraremos en esta vida o en la próxima?
Mi desilusión crece acorde a mis experiencias.
Mi desesperanza crece junto a mis expectativas.
Entre más personas conozco,
Menos esperanza tengo de encontrarte
Y mayor es mi decepción.
Entre más rápido pasa el tiempo,
Más siento que te alejas del momento
de nuestro encuentro.
Te he buscado entre la multitud,
Y sólo he visto caras ajenas.
Nadie se parecía siquiera un poco.
Te esperé en lugares que deberían gustarte y no coincidimos el momento.
Me pregunto si habías ido alguna vez.
Incluso he llegado a perder por completo la ilusión y desecharte de mi mente, convenciéndome que eres un astro, que no brilla para mi.
Sin embargo aquí estoy,
rogando una vez más,
que mi llamado llegue hasta ti.
(IV versión de la serie de poemas Llamado a Sirius)
Minnie
Ella espera de mi más de lo que le entrego
me conversa durante el día, me despierta en la mañana
me exige atención de juegos y caricias
me despierta por las noches con su aguda vocesita
no tengo experiencia de ser madre
pero ella lo espera de mi parte.
En teoría es mi hija, pues yo la he adoptado
le di comida, un techo y compañía
a pesar de que estoy fuera todo el día
me espera al regreso y me ruega no dormir
me trae la pelota y me persigue por la casa
buscando un abrazo más que a la cena
y pacientemente me va educando
hasta haberme convertido en su madre.
14 de abril de 2016
Alcest - Autre Temps (Otros tiempos)
Una oración lejana llevada por el viento de la tarde
Anima las hojas en su danza lánguida
Es el himno de los viejos árboles, cantado para ti
Para aquellos bosques sombríos que ahora están dormidos
Tantas temporadas han pasado sin esperarnos a nosotros
Las hojas de oro que caen al suelo para morir
algún día renacerán a la vida bajo un cielo radiante
Pero nuestro mundo erosionado seguirá siendo el mismo
29 de marzo de 2016
Fantasma
Mi mente divaga, se va lejos. Yo no estoy aquí, yo no estoy en ninguna parte.
Mis pensamientos se desplazan junto a la neblina sobre las montañas.
Soy un fantasma que tirita junto al fuego, con la vista fija en algún punto mientras sorbe de su mate...
Mis pensamientos se desplazan junto a la neblina sobre las montañas.
Soy un fantasma que tirita junto al fuego, con la vista fija en algún punto mientras sorbe de su mate...
25 de marzo de 2016
Fotografía
Hay momentos fugaces de perfección
El ojo percibe solo un instante
tan veloz que no se alcanza a disfrutar
Una fotografía es un momento
petrificado en una imagen
plasmado eternamente en el tiempo
permitiendo un disfrute más prolongado
14 de febrero de 2016
Soneto 116 - William Shakespeare
No permitas que la unión de dos almas fieles
admita impedimentos. No es amor el amor
que cambia cuando un cambio encuentra,
o que se adapta a la distancia al distanciarse.
¡Oh, no!, es un faro imperturbable
que contempla la tormenta sin llegar a estremecerse.
Es la estrella para un barco sin rumbo,
de valor desconocido, aun contando su altura.
No es un capricho del tiempo, aunque los rosados labios
y mejillas caigan bajo un golpe de guadaña.
El amor no varía durante breves horas o semanas,
sino que se confirma incluso ante la muerte.
Si esto es erróneo y puede ser probado,
Yo nunca nada escribí, ni a nadie nunca amé.
Yo nunca nada escribí, ni a nadie nunca amé.
14 de enero de 2016
Lo sublime de lo bello
¿Como es que nos deleitan el terror y el abatimiento, cuando el sentirlos y aún el temerlos nos incomoda tanto en otras ocaciones? ( Joseph Addinson)
Respuesta: La naturaleza de este placer no nace tanto de la descripción de lo terrible, sino que lo que nos complace es la consideración que no estamos en peligro ante ello.
Cuanto mas terrible sea su apariencia, tanto mayor es el placer que recibimos del sentimiento de nuestra propia seguridad.
Respuesta: La naturaleza de este placer no nace tanto de la descripción de lo terrible, sino que lo que nos complace es la consideración que no estamos en peligro ante ello.
Cuanto mas terrible sea su apariencia, tanto mayor es el placer que recibimos del sentimiento de nuestra propia seguridad.
3 de enero de 2016
Los placeres de la imaginación
¿Que entiende Joseph Addison por "los placeres de la imaginación"?
"Entiendo los placeres que nos dan los objetos visibles, sea que los tengamos actualmente a la vista, sea que se exciten sus ideas por medio de las pinturas, las estatuas, de las descripciones, u otros semejantes."
Es como cuando observo "La primavera" de Boticelli:
"Entiendo los placeres que nos dan los objetos visibles, sea que los tengamos actualmente a la vista, sea que se exciten sus ideas por medio de las pinturas, las estatuas, de las descripciones, u otros semejantes."
Es como cuando observo "La primavera" de Boticelli:
1 de diciembre de 2015
Sinopsis película LABERINTO UTÓPICO
Hola a todos!!
Me es un agrado poder publicar al fin la fecha del pre-estreno de la película, cuyo guión escribí yo, y por lo tanto un momento muy importante en mi carrera/hobbie artístico.
A continuación dejo la sinopsis y la fecha/lugar.
SINOPSIS:
¿Somos
dueños de nuestro destino? En caso negativo ¿Qué posibilidades tenemos de
elegir nuestro propio camino? Dani es un joven paramédico que se cuestiona
estas interrogantes.
Cuando
conoce a Alejandra, la bella enfermera, se ve enfrentado a una serie de enigmas
y situaciones que carecen de lógica. Pronto deberá tomar una decisión que lo
enfrentará con la dura realidad, pero encontrará la clave para controlar su propio destino y a
crear a su antojo y capricho su propio mundo.
Laberinto
Utópico es una película que nos hará cuestionar nuestra propia conciencia y la
percepción del mundo que nos rodea, pues las cosas no siempre son como parecen.
Trailer de película:
https://www.youtube.com/watch?v=2QtBQg2n44g&t=11s
Teaser de película:
PRE-ESTRENO;
22 de diciembre de 2015
19:00 hrs.
Cine Arte, Viña del Mar
Entrada liberada. ¡¡Todos invitados!!
26 de noviembre de 2015
Mundos y personajes de fantasía
...Pero bien, ¿la mejor sensualidad no se da en la imaginación? Donde podemos crear seres que nos gustan y éstos allí si existen.
y entonces nosotros también somos diferentes y hacemos cosas allí que nunca jamas haríamos aquí en la vida real.
Yo tengo de esos mundos, porque se es libre y todo es posible.
Lo creo a mi antojo y en ellos habitan seres con características que yo deseo.
Mundo Propio. Mi mundo. Mi propio mundo interno.
13 de octubre de 2015
Los bares oscuros del puerto
¿Dónde
quedaron aquellos bares oscuros, sucios y hediondos, en los que se dejaban caer
los marineros para emborrachar su noche? Aquellos que llegaban a tierra en
busca de alcohol y placeres baratos que seducían por las esquinas al caer la
noche.
Y a pesar de
lo aterradores, esos bares tenían algo romántico, como la vida misma en la
ruina o las leyendas de piratas, peligrosas pero atrayentes que se convertían
en cuentos para niños.
Hoy solo
quedan algunos, cerca del puerto de Valparaiso. Han perdido a sus marineros y
su estilo. Han olvidado la tradición del viejo borracho porteño.
* Proyecto Valparaiso en 100 palabras
13 de septiembre de 2015
Aventura entre callejones
La primera
vez que fui a Valparaíso me perdí; Entré en un laberinto de callejones
angostos, muros coloridos y casonas abandonadas, subí escaleras pintadas y
acaricié a los gatos, quienes me acosaban desde las ventanas de las casas y
desde lo alto de los muros, burlescos, esbeltos y juguetones.
Deambulé por
los cerros hasta que finalmente encontré el paraíso de las cafeterías y los
poetas, quienes me acogieron con dulce aroma entre su tenue luz. Entre café y
café brindé por los gatos, los callejones y las escaleras, mientras dibujaba mi
firma en la pared del local.
*Proyecto Valparaiso en 100 palabras
31 de agosto de 2015
La mujer indolente
*Se recuerda al lector que los capítulos de La vida de Sky Cryster son un proyecto aparte, que no publicaré completo, excepto algunos capítulos que en este momento si considero aptos para el público.
La Vida de Sky Cryster - Capítulo **
No puedo
decir que mi experiencia con mujeres es nula. Una vez hubo una que llegó a mí,
y se fue del mismo modo en que había venido; en silencio y sin explicaciones.
Nunca supe
que sintió ella por dentro, en su pequeño alma refugiado en un fuerte. Y nunca
me atreví a preguntarle después, a pesar de que ardía por dentro por saberlo.
Hay preguntas en mí, que florecieron en todo su esplendor y se marchitaron, ya
que nunca obtuvieron respuestas. Tal vez era mejor no obtenerlas y permanecer
en la duda.
No la
conocía en absoluto. No sabía nada de ella. Trabajábamos a diario codo a codo
en un gran escritorio, en silencio. Todo el día en absoluto silencio.
De vez en
cuando me volteaba ligeramente a mirar su expresión de reojo, un bello rostro
de mujer joven que se ocultaba tras una espesa mata de cabellos que utilizaba
como un muro, un muro que impedía el acceso a todos aquellos que allí
trabajábamos.
De vez en
cuando alguien se atrevía a dirigirle la palabra y se arriesgaba a contarnos un
chiste, para el cual ella apenas se inmutaba con una ligera mueca apenas
visible. Era como una estatua, blanca, bella, rígida, o un robot que solo
estaba entrenado para realizar su trabajo, sin emociones ni la capacidad para
sociabilizar.
Llegaba
puntualmente a la hora, saludaba al grupo, se sentaba en su puesto y se
mantenía allí hasta la hora de la salida, ocultándose tras su cabello. No
almorzaba, no se levantaba para ir al servicio, no se preparaba un café, no
comía nada. Se concentraba en su trabajo en estricto silencio ocultando su
rostro y con él cualquier oportunidad de acercamiento.
Soporté
aquella rutina por dos meses. Luego no resistí más. Por dentro me quemaba el
deseo de iniciar una conversación, un intercambio de palabras y opiniones
humanas que rompiera aquel estado de estricta distancia.
Un día
después del trabajo decidí seguirla. No es que yo fuera un sicópata que
acostumbraba a hacerlo, pero la tentación me obligaba a averiguar quién era
aquella estatua tan misteriosa. Solo había dos alternativas; Era una bella
persona que se transformaba después del horario laboral y regresaba a su
humanidad, o definitivamente siempre había sido un libro abierto, en el cual no
había nada que leer, la misma mujer aburrida e inexpresiva que acostumbraba a trabajar
con nosotros en la misma oficina.
Ella salió
del edificio vistiendo su acostumbrado uniforme, una falda apretada y una blusa
blanca.
Sobre ello
llevaba un abrigo largo, bajo el cual se ocultaba dejando mostrar solo las
piernas.
Se alejó del
edificio cruzando calles y avenidas a paso rápido, dejando atrás todo lo que día
a día la atormentaba. A cada paso se acercaba más y más a su libertad, a su refugio
de tranquilidad y confianza, a su hogar. El momento del día que
satisfactoriamente se quitaban las máscaras y se invitaba a la comodidad, para
aquellos que no suelen ser uno mismo en presencia de la formalidad.
Esta era la
única conclusión que esperaba comprobar acerca de ésta persona.
La seguí un
rato por la ciudad, cuidadoso de ser visto en caso que ella diera la vuelta en
algún momento, lo cual nunca hizo.
Me llevó por
todo el centro, atravesando avenidas, puentes, y zonas de comercio, doblaba en
esquinas tratando de perderme entre la multitud y los drásticos cambios de
dirección, sin saberlo. ¿Lo intuía?
Después de
un rato disminuyó el paso al cruzar un pequeño parque adornado con césped y
flores, en donde el sol anaranjado del atardecer alumbraba aún las copas de los
árboles.
Ella se
quitó el abrigo y se sentó en la banca. Abrió su cartera, sacó de allí un pequeño
objeto e hizo una llamada.
Entonces
finalmente decidió echar un vistazo a su alrededor, verificar que se encontraba
estratégicamente sola sin un ser humano en un radio cercano. Satisfecha continuó
revolviendo su cartera.
Yo me
mantuve escondido tras un vehículo estacionado, observándola a través de las
ventanas.
El sol se
alejó de las copas de los árboles manteniéndose en la azotea de los edificios.
El día se estaba despidiendo y yo esperando continuar con el tour por la ciudad,
curioso de los lugares hacia donde me llevaría.
Tal vez
estaba esperando a alguien y yo debía darme por vencido, derrotado de la
tentación de actuar como si de pronto me la cruzara casualmente por la ciudad.
La señorita
finalizó su descanso levantándose de su asiento y volviendo por la dirección
por la cual había llegado. Se volvió a colocar el abrigo y continuó por otro
lado de prisa nuevamente. Yo por supuesto, la seguí.
Los faroles
se encendieron y el sol desapareció. Un ligero viento helado comenzó a barrer
por el paisaje otoñal, botando las hojas secas de los árboles y susurrando a través
de sus ramas desnudas.
La mujer se
alejaba del centro y su multitud, adentrándose en zonas residenciales que quedaban
en una pequeña altura.
El cielo
oscurecía y yo comencé a preguntarme si tal vez no era mejor dejarla sola, pues
no tenía ningún plan para enfrentarla, llegada la oportunidad de hablar con
ella.
Pero no era
necesario mi plan ni la oportunidad de hablar. Todo sucedió muy rápido.
Me acerqué
lo suficiente como para que me distinga apenas se diera vuelta, pero en vez de
voltear, continuó su paso y dobló en una esquina en la que había grandes
casonas, que contenían algunas ventanas iluminadas en su interior y otras aún
oscuras.
Allí había
un callejón sin salida en el cual ella decidió entrar, y entonces comprendí que
se trataba de su domicilio. Alguna de esas ventanas oscuras se iluminaría luego
que su habitante entrara a su hogar.
Aquella era
mi última oportunidad de acercarme a ella, quien había decidido dirigirse a la
puerta de la última casona del callejón, que se encontraba en una altura,
accesible mediante escaleras de concreto.
Me acerqué a
ella, quien se encontraba de espaldas hacia mí buscando la llave de su casa. Me
detuve a un metro de ella en silencio. Ella presenció mi cercanía, y se dio
vuelta de inmediato. Al verme allí tan cerca y reconocerme dio un leve grito de
susto y quedó petrificada.
Di un paso
hacia el frente y le tomé las manos.
Entonces el
cielo ya no estaba azul ni quedaba rastros del día. Los faroles iluminaban las
calles y avenidas pero no el callejón. Y allí estaba yo junto a ella, en la
oscuridad.
La tomé por
la cintura y la acerqué a mí, esperando una reacción de rechazo. No la hubo. Posé
mis dedos sobre su cuello y lo recorrí con las yemas de los dedos hasta llegar
a su mentón.
La acerqué a
mí y la besé, sin permiso alguno, sin necesidad de algún intercambio de saludo.
Ella me
correspondió en silencio buscándome en la oscuridad con sus manos. La abracé y
le concedí que me devolviera el abrazo.
**aqui es
donde la historia podría terminar sin más, o preferentemente, continuar con lo
siguiente**
La tomé de
las manos y la llevé a un lado de la escalera, una esquina protegida por un
árbol, un lugar más privado para averiguar quién era mi compañera.
Ella se dejó
guiar y se apoyó de espaldas en el tronco del árbol.
La rodeé con
los brazos y la besé, como pocas veces he tenido la oportunidad de besar a
alguien.
Su rigidez y
tensión fueron cediendo a medida que su cuerpo se acercaba más al mío, hasta
eliminar por completo alguna distancia entre los dos, acomodándose ella entre
mis brazos con un deseo casi imperceptible de poseerme. O tal vez yo solo me lo
imaginaba.
Pero de que
ella me deseaba en aquel momento, de eso puedo estar seguro, lo hacía.
Abrí su
abrigo en el momento en que sus piernas rozaban las mías incitándome a
deshacerme de las telas que la cubrían y que impedían mi total acceso. Aunque
mi objetivo no fuera precisamente el acceso, contemplé la tela fina deslizarse
sobre una piel suave con aroma a lavanda. Era hermosa, estéticamente bella,
como suelen ser las mujeres, una delicadeza a la cual yo no estaba acostumbrado.
Sin decir
una palabra me entregué aquella noche junto a ese árbol a un instante, al que
jamás habría atribuido a mi propia experiencia, convirtiéndolo siempre en algo ajeno
y codiciado por los demás. Probablemente fue mi merecido no impresionarme ante
la calidad del disfrute ni en la magia que contenía, pues no fue sorpresa
alguna el resultado que ya anteriormente había supuesto.
Mi deleite
consistía en descubrir las crecientes emociones de mi compañera, quien se
complacía en poseerme de una manera no convencional, a la intemperie y en un
lugar público, como fantasía de muchos y de la cual su goce yo ponía en duda.
Y de alguna
forma me divertía percibirla tan cerca y de un modo tan distinto a lo
acostumbrado, una repentina confianza anteriormente imposible y todas las
actitudes socialmente obligatorias esfumadas en un momento en el que ella me
disfrutaba y me utilizaba para complacerse sin saber que yo solo era un medio,
ya que no me era posible comprender aquellos sentimientos y sentirlos por
completo.
No era mi
intención arruinar el momento, ni mi deseo alejarme de allí ni abandonar mi
cometido. Me dejé llevar a un mundo del que todos regresan emocionados y con
anhelo de regresar. Tal vez yo no regresaré. Haberlo visitado una vez me dejó
lo suficientemente satisfecho para no necesitar volver.
Me despedí
con un beso y una sonrisa de su parte, pero aún sin decir palabra. El silencio
no opacaba la confianza que de pronto nació entre los dos. Ni siquiera me había
preguntado cómo fue que llegué hasta allí. Ninguna explicación hacía falta para
defender con algún argumento lo sucedido.
Ella regresó
a la puerta de su casa y desapareció tras ella.
Yo continué
bajo el árbol un tiempo corto, observando como en una de las ventanas de la
gran casona se encendía una luz y acto seguido se cerraban las cortinas.
Entre la
neblina nocturna me fui de allí, camino de regreso al centro preguntándome que
sucedería desde allí en adelante.
***
Volví al día
siguiente a la oficina, un poco atrasado y un poco extasiado. Ella se
encontraba como siempre en su lugar, inexpresiva, rígida y en silencio. No
volteó a mirarme. Durante el día no avancé mucho en mi proyecto de entonces,
pues esperaba de su parte algún gesto, alguna aprobación o emoción. Pero no
recibí nada de ello. Su silencio la mantuvo firme y concentrada en su
actividad.
Al día
siguiente lo volví a intentar. Y en un momento del día volteé y la miré
fijamente, pero ella no me devolvió la mirada. Simplemente actuaba como si yo
no existiera, como si no hubiera pasado nada, como si ella misma no estuviera
allí.
Al principio
fue perturbador, y con el tiempo dejé de intentarlo y acepté mi derrota. No se
le puede pedir a una máquina que responda por iniciativa propia. Tampoco la
volví a seguir después del trabajo. Apenas la saludaba a diario, como la ley
social obliga como comunicación mínima exigida.
Tuve que
conformarme con haber vivido la intimidad máxima con una completa desconocida
que veía a diario durante todo el día. Hasta que renuncié. Cuando me fui de allí
y me despedí de mis compañeros, solo le dije adiós, el cual ella me devolvió
cordialmente. Después de eso, nunca más la volví a ver.
Esta fue mi
experiencia, de la cual no suelo acordarme muy seguido, ni hablar sobre ello
con muchas personas.
Fue tan solo
una simple experiencia, una entre muchas otras cosas que me han sucedido en la
vida, ni más ni menos importante que el resto. Hago mención de ella por el
simple hecho de que al público le importa mucho más que a mí mismo.
21 de agosto de 2015
Análisis sobre el libro Cumbres Borrascosas de Emily Brontë - Personaje Sr. Lockwood
Hoy quiero hablar sobre algo en particular. Más que el libro en sí, es sobre un personaje en particular que ha robado mi corazón. Trata sobre el Señor Lockwood. Este me ha atraído especialmente por la semejanza que tiene con uno de mis propios personajes.
El libro no habla mucho sobre el personaje, y es una lástima, pues el Sr. Lockwood es solo el oyente y narrador, a quien se le cuenta la historia, el drama entre dos familias del norte de Inglaterra. Si estuviera en mis manos, haría una historia enfocada solo de su vida, y por supuesto, como había ansiado a lo largo de toda la historia, cambiar el final y acabarlo a mi manera.
No es un personaje que se muestra en las películas, pues forma parte del juego de los dos narradores., por lo tanto, este análisis será el único que hablará sobre este personaje, y el único que lo toma verdaderamente en cuenta y lo incluye en la historia.
Sentir deleite al leer frases bien construidas y elegidas con exactitud, palabras hermosas y exquisitas narrativas, es algo que no todos saben y/o pueden disfrutar.
Hasta ahora no he encontrado a una persona que disfrute con tanto placer leer un libro escrito entre el siglo XVIII y el siglo XIX, aunque sea solo una traducción al español de su original inglés de Inglaterra.
Suelo elegir esos libros específicamente por el lenguaje que se utiliza para narrar la historia. Y la historia en sí, claro. Pero quiero enfocarme principalmente en el lenguaje. Y no puedo describir cuan hermoso lo considero, porque hasta ahora no he adquirido la habilidad para describir acertadamente lo que pienso. Es como intentar describir una bella obra de pintura, o una mujer hermosa desde el punto de vista de un enamorado.
He comenzado a hacer un análisis del libro que recientemente comencé a leer, “Cumbres Borrascosas” de Emily Brontë, libro que recibí de regalo de una buena amiga para mi primera graduación en la universidad (si, ahora estoy por graduarme de nuevo, pues he finalizado mis estudios el año pasado).
Luego de leer otro libro que no me aportó conocimiento alguno en expresión y vocabulario (no diré el título), volví al estilo que solía leer, de aquella bella época de señores elegantes y finos modales.
A continuación pegaré algunos párrafos que considero de lo más placenteros, un deleite que –repito nuevamente- no muchos saben experimentar.
Debo aclarar que es solo una traducción (y he analizado varias traducciones de este mismo libro, y la que cito a continuación es la mejor), pero aun así, felicito el lenguaje que ocuparon para traducir el texto. Específicamente la editorial Ediciones Bronte S.L., traducción de Elisabeth Martínez.
(Ignorando los errores que tiene esta edición, ya que el libro está repleto de ellos.)
Destacaré aquellas frases que me parecen más importantes:
El Sr. Lokwood relata sobre su nuevo conocido, su casero. Se nota principalmente la fe que tiene en la humanidad, aunque esta se desmorona al verse aclarados los misterios en el transcurso de la historia.
“Puede que algunas personas le tildaran cierto grado de soberbia grosera; yo albergo dentro de mí una cierta conformidad con él que me dice que no hay nada de eso; sé por instinto que su reserva proviene de una aversión por su parte a las exhibiciones aparatosas de sentimientos, a las manifestaciones mutuas de benignidad. Ama y odia sin ostentaciones, y le parecería una impertinencia que le devolvieran su amor o su odio. No, no me precipito. Le estoy achancando pródigamente mis propios atributos. Puede que el señor Heathcliff tenga unas razones completamente distintas de las que me mueven a mí para no tender la mano cuando se encuentra ante una persona a la que no quiere conocer. Quiero confiar en que mi constitución es casi singular: Mi querida madre solía decir que yo no tendría jamás un hogar acogedor. Y el mismo verano pasado demostré que soy absolutamente indigno de tenerlo.
(Aquí haré una pausa y me enfocaré en la descripción de la personalidad del propio Sr. Lockwood. Lo que no he podido entender, después de haberme leído el libro y haberme saciado de la historia, es el por qué Emily Brontë se molestó en describir a alguien que no es relevante en la historia. ¿Por quééééé? Ya que esto fue lo que creó mi lazo con el personaje. Continuemos:)
Disfrutando de un mes de buen tiempo en la costa, me encontré en compañía de una criatura seductora, de una verdadera diosa a mis ojos, mientras no se fijó en mí. “Nunca manifestaré mi amor” con palabras; no obstante, si es que las miradas tienen lengua, la idiota más grande podría haber adivinado que yo estaba hasta las orejas; me comprendió al fin y me devolvió las miradas… con la mirada más dulce que se puede imaginar. Y ¿qué hice yo? Con vergüenza lo confieso: me retraje fríamente sobre mí mismo, como un caracol; a cada mirada suya me retiraba más, y más gélido; hasta que, por fin, la pobre inocente llegó a dudar de sus sentidos y, abrumada por el apuro que producía su supuesta equivocación, persuadió a su madre de que las dos tomaran el portante. Esta curiosa inclinación mía me ha merecido fama de crueldad intencionada: sólo yo puedo apreciar lo injusto de esta fama.”
Bueno, Sr. Lockwood, lo siento mucho por ti. Pero a la vez no tienes idea de cuánto te entiendo.
Este párrafo fue el que hizo del comienzo del libro un encanto para mí. Pero un encanto mal enfocado, pues me he enamorado de un personaje que no tiene relevancia.
Y para más remate, este tímido y delicado oyente, relata su atracción platónica nuevamente:
“Hasta entonces había estado apartada de la luz. Ahora vi con claridad toda su figura y su rostro. Era esbelta, y al parecer apenas había salido de la pubertad; unas formas admirables. Y la carita más exquisita que he tenido el placer de contemplar en mi vida: rasgos pequeños, muy hermosos; bucles rubios, o más bien dorados, que le colgaban sueltos en el cuello delicado; y unos ojos que si su expresión hubiera sido agradable, habrían sido subyugantes; por fortuna para mi corazón impresionable, el único sentimiento que manifestaban estaba entre el desprecio y una especie de desesperación que era notablemente anormal detectar allí.”
Y aquí es donde el Sr. Lockwood hace referencia a su edad, lo cual lo expresa elegantemente con un tono añorando la ventaja que alguna vez podría haber tenido, en una época pasada.
“-Me refiero a la señora de Heathcliff, a su esposa.
-Bueno, si… ¡Ah! Usted quiere dar a entender que su espíritu ha ocupado el puesto de ángel guardián, y que cuida de la suerte de Cumbres Borrascosas aún después de faltar su cuerpo. ¿Es así?
Percibiendo que había cometido un error, intenté encomendarlo. Podría haber advertido que existía demasiada diferencia de edad entre las partes como para que fuera posible que fuesen marido y mujer. El uno tenía unos cuarenta años; es un período de vigor mental en el que los hombres no solemos aceptar el engaño de que las muchachas se casan con nosotros por amor; ese sueño queda reservado para el solaz del ocaso de nuestra vida.
La otra no aparentaba haber cumplido los diecisiete.
Entonces se me ocurrió… “El palurdo que está a mi lado, que se está tomando el té en un tazón y que se está comiendo el pan con las manos sin lavar, puede ser el marido de ella. Heathcliff hijo, claro está. He aquí la consecuencia de enterrarse en vida: ¡Se ha arrojado en brazos de ese gañán, por pura ignorancia de que existen personas mejores! Una lástima: deberé guardarme de ser la causa de que se arrepienta de su elección.” Ésta última reflexión mía puede parecer presuntuosa, pero no lo era. Mi vecino de mesa me parecía casi repugnante; yo sabía por experiencia que yo resultaba tolerablemente atractivo.”
Ejem… repito: ¿¿“Por pura ignorancia de que existen personas mejores”?? Con esto ya tenemos claro que el Sr. Lockwood ha quedado encantado con la señorita de bucles dorados.
Entonces reitero, ¿Por qué la autora de este gran libro se ha empeñado en ser tan específica en detallar los sentimientos del personaje a quien le es contado la historia, pero que apenas participa en ella? Y luego, ¿por qué nos devuelve tan poca continuidad acerca de este mismo personaje?
Primero nos incita en relatarnos acerca de este personaje, adornar su personalidad y luego quitarnos la ilusión de continuar contándonos su historia y desarrollar sus deseos. Lo utiliza como un simple juguete para seducirnos, atraparnos, y luego vendernos una historia totalmente distinta de la que habíamos esperado.
Y para más remate destaca: “Deberé guardarme de ser la causa de que se arrepienta de su elección.”
En otra traducción del mismo libro dice: “Éstas son las consecuencias de vivir lejos del mundo: ella ha debido casarse con este patán creyendo que no hay otros que valgan más que él. Es lamentable. Y yo debo procurar que, por culpa mía, no vaya a arrepentirse de su elección.”
Bueno, yo personalmente si habría querido que ella se arrepintiera de su elección, si es que la historia hubiera continuado con esa percepción.
Y por sobreremate: “Yo sabía por experiencia que yo resultaba tolerablemente atractivo.” (Esto me recuerda tanto a uno de mis propios personajes).
El señor Lockwood es indudablemente el personaje que nos prometió ser: “Nunca manifestaré mi amor con palabras”.
Y entonces el Señor Lockwood tendrá que aceptar su derrota, de haber sido solo el narrador, y no haber formado realmente parte de la historia.
Y nuevamente cumple su promesa anteriormente destacada, limitando su amor solo a la vista.
“Me mordí el labio de despecho por haber desaprovechado la ocasión que podría haber tenido la oportunidad de hacer algo más que limitarme de mirar aquella prodigiosa belleza.”
Y finaliza la historia dejándome con ansiedad de haber querido algo mejor para su desenlace, alguna ganancia para él, satisfaciendo mi curiosidad inicial por mi querido Señor Lockwood.
“Cuando llegaron al umbral, y se detuvieron a echar una última mirada a la luna (o, más precisamente, a mirarse el uno al otro a su luz), sentí el impulso irresistible de huir de ellos otra vez…”
Dejaré mi análisis hasta aquí. Y lo seguiré haciendo con mis libros favoritos. Les dejo la foto de mi libro, que descansa leído junto a mi colección, e iré a imaginarme un final y una historia levemente distinta, en donde mi querido narrador obtiene un papel más importante, que solo ser testigo del drama familiar de otros.
Link de descarga de la otra traducción, la que no es tan buena como la del libro:
http://goo.gl/m9HdE5
El libro no habla mucho sobre el personaje, y es una lástima, pues el Sr. Lockwood es solo el oyente y narrador, a quien se le cuenta la historia, el drama entre dos familias del norte de Inglaterra. Si estuviera en mis manos, haría una historia enfocada solo de su vida, y por supuesto, como había ansiado a lo largo de toda la historia, cambiar el final y acabarlo a mi manera.
No es un personaje que se muestra en las películas, pues forma parte del juego de los dos narradores., por lo tanto, este análisis será el único que hablará sobre este personaje, y el único que lo toma verdaderamente en cuenta y lo incluye en la historia.
Sentir deleite al leer frases bien construidas y elegidas con exactitud, palabras hermosas y exquisitas narrativas, es algo que no todos saben y/o pueden disfrutar.
Hasta ahora no he encontrado a una persona que disfrute con tanto placer leer un libro escrito entre el siglo XVIII y el siglo XIX, aunque sea solo una traducción al español de su original inglés de Inglaterra.
Suelo elegir esos libros específicamente por el lenguaje que se utiliza para narrar la historia. Y la historia en sí, claro. Pero quiero enfocarme principalmente en el lenguaje. Y no puedo describir cuan hermoso lo considero, porque hasta ahora no he adquirido la habilidad para describir acertadamente lo que pienso. Es como intentar describir una bella obra de pintura, o una mujer hermosa desde el punto de vista de un enamorado.
He comenzado a hacer un análisis del libro que recientemente comencé a leer, “Cumbres Borrascosas” de Emily Brontë, libro que recibí de regalo de una buena amiga para mi primera graduación en la universidad (si, ahora estoy por graduarme de nuevo, pues he finalizado mis estudios el año pasado).
Luego de leer otro libro que no me aportó conocimiento alguno en expresión y vocabulario (no diré el título), volví al estilo que solía leer, de aquella bella época de señores elegantes y finos modales.
A continuación pegaré algunos párrafos que considero de lo más placenteros, un deleite que –repito nuevamente- no muchos saben experimentar.
Debo aclarar que es solo una traducción (y he analizado varias traducciones de este mismo libro, y la que cito a continuación es la mejor), pero aun así, felicito el lenguaje que ocuparon para traducir el texto. Específicamente la editorial Ediciones Bronte S.L., traducción de Elisabeth Martínez.
(Ignorando los errores que tiene esta edición, ya que el libro está repleto de ellos.)
Destacaré aquellas frases que me parecen más importantes:
Emily Brontë
El Sr. Lokwood relata sobre su nuevo conocido, su casero. Se nota principalmente la fe que tiene en la humanidad, aunque esta se desmorona al verse aclarados los misterios en el transcurso de la historia.
“Puede que algunas personas le tildaran cierto grado de soberbia grosera; yo albergo dentro de mí una cierta conformidad con él que me dice que no hay nada de eso; sé por instinto que su reserva proviene de una aversión por su parte a las exhibiciones aparatosas de sentimientos, a las manifestaciones mutuas de benignidad. Ama y odia sin ostentaciones, y le parecería una impertinencia que le devolvieran su amor o su odio. No, no me precipito. Le estoy achancando pródigamente mis propios atributos. Puede que el señor Heathcliff tenga unas razones completamente distintas de las que me mueven a mí para no tender la mano cuando se encuentra ante una persona a la que no quiere conocer. Quiero confiar en que mi constitución es casi singular: Mi querida madre solía decir que yo no tendría jamás un hogar acogedor. Y el mismo verano pasado demostré que soy absolutamente indigno de tenerlo.
(Aquí haré una pausa y me enfocaré en la descripción de la personalidad del propio Sr. Lockwood. Lo que no he podido entender, después de haberme leído el libro y haberme saciado de la historia, es el por qué Emily Brontë se molestó en describir a alguien que no es relevante en la historia. ¿Por quééééé? Ya que esto fue lo que creó mi lazo con el personaje. Continuemos:)
Disfrutando de un mes de buen tiempo en la costa, me encontré en compañía de una criatura seductora, de una verdadera diosa a mis ojos, mientras no se fijó en mí. “Nunca manifestaré mi amor” con palabras; no obstante, si es que las miradas tienen lengua, la idiota más grande podría haber adivinado que yo estaba hasta las orejas; me comprendió al fin y me devolvió las miradas… con la mirada más dulce que se puede imaginar. Y ¿qué hice yo? Con vergüenza lo confieso: me retraje fríamente sobre mí mismo, como un caracol; a cada mirada suya me retiraba más, y más gélido; hasta que, por fin, la pobre inocente llegó a dudar de sus sentidos y, abrumada por el apuro que producía su supuesta equivocación, persuadió a su madre de que las dos tomaran el portante. Esta curiosa inclinación mía me ha merecido fama de crueldad intencionada: sólo yo puedo apreciar lo injusto de esta fama.”
Bueno, Sr. Lockwood, lo siento mucho por ti. Pero a la vez no tienes idea de cuánto te entiendo.
Este párrafo fue el que hizo del comienzo del libro un encanto para mí. Pero un encanto mal enfocado, pues me he enamorado de un personaje que no tiene relevancia.
Y para más remate, este tímido y delicado oyente, relata su atracción platónica nuevamente:
“Hasta entonces había estado apartada de la luz. Ahora vi con claridad toda su figura y su rostro. Era esbelta, y al parecer apenas había salido de la pubertad; unas formas admirables. Y la carita más exquisita que he tenido el placer de contemplar en mi vida: rasgos pequeños, muy hermosos; bucles rubios, o más bien dorados, que le colgaban sueltos en el cuello delicado; y unos ojos que si su expresión hubiera sido agradable, habrían sido subyugantes; por fortuna para mi corazón impresionable, el único sentimiento que manifestaban estaba entre el desprecio y una especie de desesperación que era notablemente anormal detectar allí.”
Y aquí es donde el Sr. Lockwood hace referencia a su edad, lo cual lo expresa elegantemente con un tono añorando la ventaja que alguna vez podría haber tenido, en una época pasada.
“-Me refiero a la señora de Heathcliff, a su esposa.
-Bueno, si… ¡Ah! Usted quiere dar a entender que su espíritu ha ocupado el puesto de ángel guardián, y que cuida de la suerte de Cumbres Borrascosas aún después de faltar su cuerpo. ¿Es así?
Percibiendo que había cometido un error, intenté encomendarlo. Podría haber advertido que existía demasiada diferencia de edad entre las partes como para que fuera posible que fuesen marido y mujer. El uno tenía unos cuarenta años; es un período de vigor mental en el que los hombres no solemos aceptar el engaño de que las muchachas se casan con nosotros por amor; ese sueño queda reservado para el solaz del ocaso de nuestra vida.
La otra no aparentaba haber cumplido los diecisiete.
Entonces se me ocurrió… “El palurdo que está a mi lado, que se está tomando el té en un tazón y que se está comiendo el pan con las manos sin lavar, puede ser el marido de ella. Heathcliff hijo, claro está. He aquí la consecuencia de enterrarse en vida: ¡Se ha arrojado en brazos de ese gañán, por pura ignorancia de que existen personas mejores! Una lástima: deberé guardarme de ser la causa de que se arrepienta de su elección.” Ésta última reflexión mía puede parecer presuntuosa, pero no lo era. Mi vecino de mesa me parecía casi repugnante; yo sabía por experiencia que yo resultaba tolerablemente atractivo.”
Ejem… repito: ¿¿“Por pura ignorancia de que existen personas mejores”?? Con esto ya tenemos claro que el Sr. Lockwood ha quedado encantado con la señorita de bucles dorados.
Entonces reitero, ¿Por qué la autora de este gran libro se ha empeñado en ser tan específica en detallar los sentimientos del personaje a quien le es contado la historia, pero que apenas participa en ella? Y luego, ¿por qué nos devuelve tan poca continuidad acerca de este mismo personaje?
Primero nos incita en relatarnos acerca de este personaje, adornar su personalidad y luego quitarnos la ilusión de continuar contándonos su historia y desarrollar sus deseos. Lo utiliza como un simple juguete para seducirnos, atraparnos, y luego vendernos una historia totalmente distinta de la que habíamos esperado.
Y para más remate destaca: “Deberé guardarme de ser la causa de que se arrepienta de su elección.”
En otra traducción del mismo libro dice: “Éstas son las consecuencias de vivir lejos del mundo: ella ha debido casarse con este patán creyendo que no hay otros que valgan más que él. Es lamentable. Y yo debo procurar que, por culpa mía, no vaya a arrepentirse de su elección.”
Bueno, yo personalmente si habría querido que ella se arrepintiera de su elección, si es que la historia hubiera continuado con esa percepción.
Y por sobreremate: “Yo sabía por experiencia que yo resultaba tolerablemente atractivo.” (Esto me recuerda tanto a uno de mis propios personajes).
El señor Lockwood es indudablemente el personaje que nos prometió ser: “Nunca manifestaré mi amor con palabras”.
Y entonces el Señor Lockwood tendrá que aceptar su derrota, de haber sido solo el narrador, y no haber formado realmente parte de la historia.
Y nuevamente cumple su promesa anteriormente destacada, limitando su amor solo a la vista.
“Me mordí el labio de despecho por haber desaprovechado la ocasión que podría haber tenido la oportunidad de hacer algo más que limitarme de mirar aquella prodigiosa belleza.”
Y finaliza la historia dejándome con ansiedad de haber querido algo mejor para su desenlace, alguna ganancia para él, satisfaciendo mi curiosidad inicial por mi querido Señor Lockwood.
“Cuando llegaron al umbral, y se detuvieron a echar una última mirada a la luna (o, más precisamente, a mirarse el uno al otro a su luz), sentí el impulso irresistible de huir de ellos otra vez…”
Dejaré mi análisis hasta aquí. Y lo seguiré haciendo con mis libros favoritos. Les dejo la foto de mi libro, que descansa leído junto a mi colección, e iré a imaginarme un final y una historia levemente distinta, en donde mi querido narrador obtiene un papel más importante, que solo ser testigo del drama familiar de otros.
Link de descarga de la otra traducción, la que no es tan buena como la del libro:
http://goo.gl/m9HdE5
5 de julio de 2015
Sangre
Sangre.
Líquido carmesí
que fluye a través de nuestro cuerpo
Sangre.
Sangre que
determina, sangre que elije, sangre que pertenece, sangre que hereda.
Sangre que
pacta.
Sangre que
determina la vida. Sangre que se ausenta, persona que muere.
Sangre que
identifica.
Sangre que
exige, sangre que se entrega, sangre que vende.
Sangre que
atrae la atención, sangre que advierte, sangre que salva una vida.
Sangre que
salva un alma.
El color más
fuerte. La frecuencia visible más baja. La longitud más alta.
Sangre.
A los buenos
les repela. A los malos les atrae.
Alma.
Sangre. Humanidad. Ser vivo.
Cuentos,
mitos y leyendas, la sangre está escrita.
Sangre
buena. Sangre mala. Sangre que juzga.
Sangre que
se consume.
Sangre.
Líquido
carmesí que determina nuestra procedencia, existencia y trascendencia.
21 de junio de 2015
14 de mayo de 2015
Por un lado es bueno -y entretenido- cuando las cosas que se tienen en mente, hacia otra persona, se hacen sin un acuerdo previo.
Pero por otro lado, en mi caso, la curiosidad se justifica, ya que soy escritora, por lo tanto una narradora omnipresente que no solo disfruta con las sorpresas espontáneas, sino también con la planeación previa de los dos participantes.
Pero por otro lado, en mi caso, la curiosidad se justifica, ya que soy escritora, por lo tanto una narradora omnipresente que no solo disfruta con las sorpresas espontáneas, sino también con la planeación previa de los dos participantes.
28 de abril de 2015
¿Enemigo o idiota?
1.- Si quieres combatir contra tu enemigo, primero conócele; analízale,
pruébale, encuentra su punto débil, descubre su potencial mental.
Si te das cuenta que él en realidad es un idiota y su análisis no es
tan elevado como el tuyo,ya habrás ganado la batalla.
1.1.- Si no está a tu altura, ni siquiera es tu enemigo. Es solo alguien
que molesta a la vista, pero no representa amenaza alguna.
1.1.1.- Qué escondía tras esa sonrisa simpática? Maldad?
Quizás no escondía nada, tan solo era un idiota que no
se daba cuenta del daño que cometía.
1.1.1.1.- Al fin y al cabo solo era un idiota disfrazado de enemigo peligroso.
pruébale, encuentra su punto débil, descubre su potencial mental.
Si te das cuenta que él en realidad es un idiota y su análisis no es
tan elevado como el tuyo,ya habrás ganado la batalla.
1.1.- Si no está a tu altura, ni siquiera es tu enemigo. Es solo alguien
que molesta a la vista, pero no representa amenaza alguna.
1.1.1.- Qué escondía tras esa sonrisa simpática? Maldad?
Quizás no escondía nada, tan solo era un idiota que no
se daba cuenta del daño que cometía.
1.1.1.1.- Al fin y al cabo solo era un idiota disfrazado de enemigo peligroso.
24 de abril de 2015
Los monstruos de Mr. Rohuh
La singular y a veces sobresaltante manera en que Mr. Rohuh dejaba mostrar
su rostro en el umbral de la puerta, me producía una sensación inquietante.
Al principio no lograba comprender por completo la finalidad de aquellas actitudes tan apropósitos.
En Mr. Rohuh había monstruos: monstruos mentales que emergían a la superficie y luego retornaban temporalmente a las profundidades.
Se presentaban en forma de comentarios fugaces que dejaba caer un momento
esperando causar con ellos alterar nuestro estado sereno de concentración.
En otras ocaciones se presentaban en distintas actitudes que esperaban impactar y lograr en nosotros una actitud sumisa ante nuestro agresor.
Solía visitarnos de vez en cuando en la sala, recorriéndonos con mirada suspicaz y recelo, para luego sacudirnos malintencionadamente con alguna acusación.
su rostro en el umbral de la puerta, me producía una sensación inquietante.
Al principio no lograba comprender por completo la finalidad de aquellas actitudes tan apropósitos.
En Mr. Rohuh había monstruos: monstruos mentales que emergían a la superficie y luego retornaban temporalmente a las profundidades.
Se presentaban en forma de comentarios fugaces que dejaba caer un momento
esperando causar con ellos alterar nuestro estado sereno de concentración.
En otras ocaciones se presentaban en distintas actitudes que esperaban impactar y lograr en nosotros una actitud sumisa ante nuestro agresor.
Solía visitarnos de vez en cuando en la sala, recorriéndonos con mirada suspicaz y recelo, para luego sacudirnos malintencionadamente con alguna acusación.
Si, era un
tipo extraño. Se decía que sufría de asperguer.
Durante el
café se sentó a mi frente para analizar mudo cada uno de mis movimientos. Pretendía provocarme e irritar mi control para encontrar un punto débil desde el cual, construir
una torre de prejuicios en mi contra, y así, tener una excusa para deshacerse
de mí.
Puesto que
su análisis de personas no era muy efectivo, nunca comprendió que yo no era tan
fácil de quebrar. Mi carácter se asemejaba al suyo, pero con una
notoria diferencia de autocontrol y silencio.
Siempre
estuve preparada para un enfrentamiento de palabras que destruiría su cargo.
Aquello me aventajaba.
Algunas
personas pensaban que a la mitad de una conversación poco juiciosa, se volvía
cuerdo de improviso. Pero asimismo no tenían más remedio que admitir que de
inmediato regresaba a su locura, que impedía hacia él cualquier forma de trato o
acercamiento.
Lo ideal
consistía en mantenerse alejado de Mr. Rohuh, ignorarlo por completo e insinuar
su inexistencia. Aquello prevenía muchos problemas.
14 de abril de 2015
Capítulo 3 de Nueva Idea sin nombre
Capítulo III
Notas de Gabrielle
Volver a capítulo II
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Notas de Gabrielle
El martes
llegando al trabajo me encuentro con una chica nueva allí. Estaba conversando
con Jeremías mientras mordía sus uñas coqueta.
De algo me
había perdido el día anterior y decidí ir a actualizarme rápidamente.
-"Buenos
días Gabrielle, ven, acércate. Quiero presentarte a Diana, la chica nueva de
cámara."
Grande fue
mi sorpresa al enterarme de que ella se encargaría de las cámaras.
-"¿Qué
pasó con José?" Pregunté temiendo lo peor.
-"Sentimos
mucho que se haya ido. Encontró otro trabajo que le queda mucho más cerca. Ya
no tendrá que viajar una hora para llegar a trabajar todos los días."
Era una
lástima que las cosas hayan tenido que acabar así.
-"¿Dónde
vives?" Le pregunté a la nueva.
-"Aquí
mismo, en Madrid." Me respondió amable.
-"¿De dónde
eres?" Su dialecto me parecía un poco extraño.
-"Soy
de Chile. Acabo de llegar a España hace dos semanas."
-"¡Oh!"
Atiné a decir y fui a quejarme con Jorge.
El jefe se
quedó indiferente ante mi pregunta sobre José.
-"¿No
se da cuenta que perdimos a un fotógrafo importante?" Intenté lograr su
atención. "¿Cómo pudo despedir a José?"
-"Señorita,
no fue despedido. El señor Faraway ya no se encuentra con nosotros por voluntad
propia. Lamento la pérdida, pero hemos encontrado un buen reemplazo. Estoy
seguro que Diana hará el mismo trabajo o incluso mejor."
-"Pues
lo dudo bastante. ¿Sabe usted que ella no es profesional? Es solo una persona
que le gusta jugar a tomar fotografías."
-"He
visto su trabajo y desde mi punto de vista profesional es muy bueno. Solo hay
que darle una oportunidad, no necesita un título para hacer un buen
trabajo."
-"¡Que
injusto...!"
Regresé a la
sala y preparé el maquillaje para la llegada de las modelos de Yiinshe. El día
anterior ya habían llegado las cajas con la vestimenta que debían lucir. Las
desembalé y dejé cada prenda colgada, listas para ser puestas cuando llegara el
momento.
De reojo
observé como Katty explicaba a Diana el uso de las cámaras mientras ajustaba la
luz en cada una.
Diana
adoptaba la expresión de comprender perfectamente de que se hablaba mientras
detecté algo de inseguridad al analizar más detenidamente sus facciones.
Katty me
descubrió observándolas y con un gesto me invitó a acercarme.
-"Tú
también podrías aprovechar de aprender algo de fotografía." Dijo riéndose.
-"Yo ya
tengo mi ocupación." Respondí y regresé a mi trabajo.
Diana
sacudía su cabello ondulado que ahora rojizo, alguna vez debió ser castaño.
Vestía bien
y se notaba. No podía negar que en realidad la chica era guapa. Y quizás ella
lo sabía y lo aprovechaba para conseguir trabajos que no eran de su profesión.
Extrañaba a
José, a quien se le había reemplazado por esa extranjera. ¿En qué momento habrá
tomado esa decisión? ¿Por qué no me avisó? ¿Cómo es que se fue tan rápido y al
instante apareció Diana?
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