12 de marzo de 2010

Playa

Ayer en la mañana sonó la alarma, después de sentir dos temblores de grado 7, evacuaron la zona costera y dijeron que nos subiéramos a los cerros, porque había peligro de tsunami desde la IV a la X región. Después de unas horas retiraron la alerta. En la tarde caminé por la playa del centro, estaba todo tranquilo. Hoy volví a la playa cerca de donde vivo. Una tarde soleada, tranquila, como si nada hubiera pasado.


Aquí va una galería de imágenes:






























































(Fotos: Reñaca, Viña del Mar)

9 de marzo de 2010

Ideas Express


Camino por un túnel, casi de forma inconsciente, las murallas son de piedra dura, oscura, fría, áspera. El suelo es igual. MI única meta es salir de aquí, salir hacia la libertad, salir corriendo, gateando, arrastrando, como sea, pero en este momento no tengo otra meta. Está muy oscuro, no logro ver nada. Sé que al final del túnel hay una luz, y hacia allá me dirijo, rápida, apurada y precisa.

Pero no logro llegar…. No llego, no llegaré. Nunca llegué. Hubo algo que me detuvo. Algo……….


Años después lo recordé.



Aquella noche en la disco vi una mujer. Hermosa a mi parecer. Era simple, como todas, pelo largo oscuro, delgada, morena. Pero yo la vi diferente. Yo la vi especial. Un amigo me dijo que como podía fijarme en una mujer con cara de gato hambriento. Quizás fue eso lo que me atrajo de ella.

Logré convencerla para que bailara conmigo, aunque fuera solo por un instante.

Luego tuve que irme, y ella también.

No la volví a ver pero la recuerdo constantemente hasta hoy. Seguramente ella ni se acuerde de mí.



Una vez apareció un hombre en una ciudad. Se dio que era músico, compositor. Compuso mucha música la cual lo hizo famoso rápidamente. Muchos se asombraron de donde había salido tal genio. Pero nadie lo sabía. Llegó al punto máximo de fama hasta que un día desapareció. Desapareció tal como había llegado. Nadie supo de donde vino ni adonde se fue. Solo se tienen las obras de un gran genio que logró hacer cosas que otros nunca pudieron.

Algunos dicen que nunca llegó a nacer. Solo llegó y se fue.



Hay personas que saben más de lo que deberían saber. Quizás esas personas sepan más sobre ti de lo que deberían. O tal vez esas personas sepan más sobre presente, pasado y futuro que muchos. Pueden estar a tu lado sin que te des cuenta. Puedes ser el personaje principal de sus intenciones sin que lo sepas. Pueden estar más cerca de lo que crees. Quizás esas personas estén en tu cerebro sin que lo presientas.



Leer entre líneas significa interpretar las formas que forma el fondo claro del papel entre las líneas y espacios de las letras. ¿Alguna vez has intentado leerme entre líneas?



-Me vi inventando nuevos deportes, volando a través de los aires, revolcándome en la arena, saltando de los techos de las casas…

-Me vi a los 3 años acompañada de mi madre, y alguien enseñándome una forma de hablar. Tenía el pelo rubio blanco, así como una vez lo tuve.

-Vi a mi madre 30 años más joven, con un pantalón blanco ceñido, un top negro, llevándose un cigarro a la boca intentado fumar. Su paso era de modelo principiante. Me hizo entrar en un restaurante, se sentó al frente mío y me preguntó: “¿Qué quieres comer?”

-Vi a mi pareja invitando a salir a su madre y bromeando con ella.


Pero me despertaron; y me noté sentada en un bus ya más de 12 horas, viajando toda la noche hacia un destino sin pasaje de regreso, con un futuro incierto por delante y respirando las primeras horas de mi nueva vida. Una nueva etapa había comenzado; ahora estaba completamente sola explorando el mundo independiente. Con cada kilómetro me sentía más cerca de mi destino, solo faltaban unas cuantas horas más.




(Foto: Puerto Montt de noche)


20 de febrero de 2010

Éter


18 de enero de 2010

Sueños de Melodías

Salieron de un retiro. Un retiro del que tuvieron la oportunidad de conocerse a sí mismos y de poder ser consientes al menos una vez en sus vidas sobre su existencia, y todo lo que a esa existencia pertenece. Yo no fui. No quise desperdiciar casi dos semanas en un retiro en donde se medita las 27 horas al día, sin poder tener acceso a personas, dialogo, tecnología, comida de carne, pastillas, ropa ajustada, alcohol, música, tiempo a solas, tranquilidad solitaria, … y todo lo que te prohíben en un curso de meditación, técnicas antiguas de meditación de la India.

Como estuvieron diez días sin conexión con la civilización me fui a encontrar con ellos al haber terminado el curso. Les llevé un poco de música, instrumentos, alcohol, un teléfono y un PC portátil. Quise ver como reaccionaban ante estos objetos luego de tanta inspiración sublime separados de sus objetos cotidianos.

Los invité a quedarse en una playa solitaria, cerca de un antiguo fuerte. Éramos un pequeño grupo, la mayoría hombres. Encendimos una gran fogata en la arena, lo suficientemente grande como para que durase toda la noche, ya que no teníamos carpas y no estábamos preparados para pasar una noche en la intemperie. No estaba planeado, así que di la idea de que si quedáramos la noche despiertos en la playa no tendríamos la necesidad de buscar alojamiento y gastar dinero. Lo único que tenía era un vehículo, un furgón, con el cual yo había llegado a ese lugar. Pero de todas formas no habría entrado mucha gente como para dormir.

Saqué el teclado de su caja y comencé a tocar una melodía (debo agregar que los instrumentos eléctricos funcionaban enchufados a una batería extra). Alguien me acompañaba con una guitarra de vez en cuando, otros con voz. Fuimos revelando canciones que sabíamos tocar, y fuimos revelando épocas pasadas en las cuales pasábamos juntos conversando sobre la vida.

Tocamos una ensalada de melodías en una misma canción, tal y como lo define el power metal como subgénero. Los compositores fueron más variados, algunos más agresivos, otros más psicodélicos, cada vez con algo más suave, más tranquilo. Los dedos solo iban al ritmo del viento, la brisa, que susurraba entre las chispas y las llamas.
Tocaba “Walking In The Air” de Nigtwish, la versión instrumental, una versión que Tuomas Holopainen adaptó para su grupo, originalmente escrita por Howard Blake.
La música fue mezclándose con las llamas de fuego. Los oyentes se fueron adormeciendo, con los ojos mirando al fuego, cuando la música cambió de melodía a mitad de canción. Unas poco más lentas las notas, más bajas, más místicas. Luego más rápidas, más altas, más cortas.

Los ojos de los oyentes cada vez más agotados, más cerrados. Solo oían música, pero no veían nada. No podían comprobar si era realmente yo quien tocaba. Simplemente sentían notas y melodías corriendo por las venas. Muchos de ellos acostados en la arena alrededor del fuego, fueron perdiendo la conciencia de la realidad poco a poco. Hasta que el soplo de la vida les dejó de ser importante para el momento y todos se durmieron, distanciados de sus conciencias, sumergidos en las profundidades de los sueños.

Luego de un rato la música dejó de tocar. Mis dedos se quedaron tranquilos, acariciando la arena, sintiéndola fría entre las palmas. El teclado apagado a un lado de nuevo en su caja. Les miré las caras, estaban profundamente dormidos con expresiones de paz. Como el descanso luego de un día de trabajo. El mar no hacía ruido, no había olas. El fuego que al principio ardió agresivamente, estaba cansado, ondulando sus llamas hacia arriba, acariciando el aire puro del sur del mundo, agotándose poco a poco, muriendo de su esplendor. Todo estaba en silencio. Nadie se movía. Solo yo estaba despierta, consiente de todo.

Y así me quedo sentada, mirando hacia el infinito de la noche. .. Intentando descifrar que fue lo que acabo de hacer.


6 de enero de 2010

Falkenbach



Navegando por Youtube encontré una banda bastante interesante que me gustó mucho.
Falkenbach es una banda de viking metal alemana formada en 1989, en la ciudad de Düsseldorf.
Aquí les dejo unos videos. (1) As Long as Winds Will Blow (2)
Heathen Foray

4 de diciembre de 2009

Recuerdos de Antes de Ayer

Un día normal a mediados del siglo XX, Tiria bajaba corriendo por un cerro no muy lejos del pueblo. Regresaba de un paseo aprovechando el calor de la primavera y el aire de campo.

Al pie del cerro se encontró con Lyon, quien le estaba observando hace rato. De la mano fueron el pueblo. Tiempo atrás él le había pedido la mano y ella aceptó. Ahora disfrutaban de su último día de solteros esperando nerviosos el día de la boda. Los dos estaban muy felices prometiéndose mutuamente una vida próspera en amor y felicidad eterna.

Tiria de vez en cuando se quejaba por no sentirse muy bien, que seguramente los mareos se debían a la baja presión.

Al llegar por fían el día esperado, la iglesia se llenó de invitados y maravillosos cánticos celestiales. La pareja estaba preparada. Lyon ya la estaba esperando en el altar.

Tiria llegaba en cada paso más cerca de su meta. El corsé de su vestido le apretaba, pero le fue indiferente en ese momento.

El sacerdote comenzó con sus preguntas. Lyon aceptó todo rápidamente con una gran sonrisa en la cara; aceptó casarse. Llegó el turno de Tiria:

-“¿Aceptas a Lyon como tu esposo....?”

Tiria comenzó a tartamudear, su hermoso y adornado rostro se volvió pálido y sus pupilas fueron cada vez más minúsculas, respiró más ágilmente y comenzó a temblar levemente. Finalmente cayó al suelo.

¿Había sido producto de la presión baja que se mezcló con el nerviosismo y el exceso de emoción? Fue un dolor muy grande para Lyon y los invitados. Pero tenían que aceptar no tenerla más consigo.

En su tumba adornada de flores blancas se sembró la última lágrima. El recuerdo de su persona estuvo por largo tiempo en la memoria de la gente.

-“Nunca te olvidaré

Siempre serás mi nena, nena

Dulce y buena

Nadie la pudo igualar.” Se podía oír en las noches de primavera a Lyon cantar…



Manuscritos inéditos, 2007




13 de noviembre de 2009

Inés



Permanecí con Thais a cubierta a balancearnos en las hamacas.
El sol y el aire salino nos resecaban la piel El pequeño balance de la Yhar (el barco) nos adormecía cuando llegó Ciro con café. Se sentó junto a nosotras y comenzó a relatar algo de su vida.

-“Hace unos años atrás en la universidad, cuando estudiaba Transporte Marítimo tuve un romance muy hermoso. Ella era desconocida, a veces la veía caminar por los pasillos o por la calle, al irse por la tarde a su casa. Por lo que después supe, ella estudiaba astronomía, por lo que no teníamos ninguna relación. Al verla más seguido al cruzarnos comencé a darme cuenta que sentía una atracción extraña hacia ella. Ella me miraba con sus hermosos ojos color miel, pero los dos éramos demasiado tímidos para entablar conversación, solo la saludaba en mi mente al verla pasar clavándole los ojos en los suyos. Un día me encontraba en una sala cuando ella entró. Nos encontrábamos solos dentro. Entonces allí la conocí; no hablaba mucho, pero era suficiente. Se llamaba Inés. En ese momento me di cuenta que sus ojos enamoraron mi corazón al instante. Entablé una corta conversación, y de ese día se quedó atrapada entre mis pensamientos. Cuando la volví a ver una tarde en la ciudad, cerca del mar, volvimos a conversar y entonces comprendí que ella era para mí. Pasé un tiempo en la playa con ella, la abracé y ella me abrazó. El aire salino jugaba con su cabello dorado. No hablábamos, no nos comunicábamos con palabras. Eso era lo asombroso de nuestra relación, por eso fue tan especial. Lo primero que hice fue besarla y ella me correspondió en silencio. Pasamos largos ratos juntos, al lado del mar, cerca de las olas que brillaban con el sol. Ella me mostró las estrellas. Nos acostábamos en la arena y miramos esas pequeñas luces en el cielo por largas horas. Vimos la luna nacer y desaparecer. Siempre me miraba, curiosa, tierna, me sonreía, le sonreía al sol. Fue como si en un principio había quedado claro que las miradas estaban destinadas para nosotros. Miradas perdidas en el mar, en las estrellas y en la eternidad de las cosas. Nunca tuvimos una larga conversación, comunicábamos lo justo y necesario, no hacía falta, una mirada era más que mil palabras. Sus bellos ojos me acariciaban el alma. Es por eso que nunca supe mucho de ella. Fue como si no la conociera, y a la vez sentía que la conocía de toda la vida. No peleábamos. Hay veces en que las palabras hieren o nos hacen enojar. Ese no fue nuestro caso. Todo lo que supe alguna vez de ella, lo escribía en cartas. Nos escribíamos la vida mutuamente en cartas de amor, palabras de sentimientos. Estuvimos justos mucho tiempo, ni demasiado poco, ni en exceso; fue perfecto. Fue alrededor de un año. Cuando terminó el año ella se fue, se fue a otra universidad en otra ciudad. Me escribió que tenía que mudarse con su familia a Irlanda. Con gusto la hubiera seguido al final del mundo, pero no podía, tenía mi vida, mi carrera universitaria y mi entorno en Inglaterra. Pude distinguir sus ojos tristes. Pero yo le dejé claro que no se preocupara, que era libre. Lo nuestro era una relación de miradas, no de palabras y eso no iba a poder seguir eternamente, así que la deje ir. Y se fue. Jamás volví a saber nada de ella. El día de su partida me dejó una carta, la más extensa de todas, las palabras más profundas, me contó las cosas que no me había dicho antes, derramaba su amor de esta relación. Concluyó que fue lo más hermoso que había vivido. Le dije que también sentía lo mismo. Y así acabó, se fue la mirada más bella que inundó mi corazón. Cuando se había ido no me sentí mal. Simplemente me sentí realizado de algo que pasó, que logró satisfacerme por completo, algo que jamás pensé que podía sucederme. La recuerdo con respeto, con cariño. A veces sueño con ella, con sus ojos. Hay veces en que deseo saber que ha sido de su vida. Pero por otro lado entiendo que si hubiéramos terminado hablando o si hubiéramos seguido en contacto, esa magia se habría perdido y no habría sido lo mismo. Creo que ella pensó lo mismo. Desde ese momento la recuerdo, Inés y el mar.”
-“…Sus ojos perdidos en el mar.” Terminé el relato.

Thais me observó en silencio, luego miró a Ciro. Había sido una experiencia muy hermosa. Agradable para reflexionar, pero con un final triste. Jamás se me hubiera ocurrido tener un romance sin poder hablar con la pareja. “Simplemente una mirada es suficiente para hablar…” dice una canción. Quizás sea mejor, porque uno no se contradice, no se hiere, como dice Ciro. Pero uno tiende a tener siempre esa necesidad de querer comunicarse, de querer expresarme como soy, quiero que la gente que me rodea y que me interesa sepa quien soy. Por eso me gusta conversar. Es agradable conversar con Thais o con Ciro largas horas por la noche o en una tarde de descanso. Es genial intercambiar ideas, opiniones, puntos de vista. Pero Ciro tuvo una experiencia diferente, amor espiritual, donde es el amor puro que sostiene a la pareja.

Comienza a hacer demasiado calor. El sol clava sus rayos sobre mis brazos pálidos y los enrojece. Thais se ha quedado dormida en la hamaca. Ciro le ha puesto un quitasol encima para que no le dé insolación. El mira hacia el horizonte, hacia el infinito, soñando con una persona que un día conoció. Yo me lo imagino perfectamente en aquella relación. La mirada de Ciro es relajante, tranquila, expresa amor incondicional. Sus profundos ojos negros no dan a reconocer la pupila, ocultando así la parte más visible del alma… o eso es lo que dicen.




(Capítulo de novela: La frontera final)

9 de octubre de 2009

Deseos de Él


A veces, pocas veces la veía sentada junto a nosotros
A veces la veía cuando venía a tocar el piano
Se reunía aquí a la hora del descanso, la hora del café
O en momentos cuando se terminaba la jornada.

Sus ojos celestes me penetraban hasta el fondo
Muchas veces quise algo más que esa mirada al cruzarnos
Pero era imposible, ella era demasiada diferente a mí
Seguramente su vida no se fijaba en alguien tan insignificante.

Las veces que nos cruzábamos por casualidad
Era para mí el regalo más precioso, más esperado
Esperar toda una semana para verla un par de segundos
En que nuestros horarios coincidían para vernos las caras.

Quizás ella ya se haya dado cuenta de mi admiración
Pero lo que más quisiera es que sintiera lo mismo
La misma sesación al cruzarnos la vista inocente
En la que detrás se escondía todo un mundo.

A veces la veía caminar entre mis sueños
Y yo atónito, parado nervioso como un tonto
Tratando de disimular mis sentimientos
Deseaba con todo el alma que ella sintiese lo mismo que yo.



Deseos de Ella

Traté de evitarlo y no darle mucha importancia

Pero me llamó la atención y no lo olvidé jamás

Y la idea lentamente se fue integrando en mi cabeza

Haciendo de todo una memoria continuada


Se fue haciendo parte de mi vida

Ocupando toda mi imaginación

Se fue haciendo parte de mis sueños

Desafiando a toda la razón


Lo pienso noche y día sin detenerme

Haciendo repetir la historia otra vez

Traté de evitar repetirlo de nuevo

Pero fui incapaz de desenfocar mi atención


Y aún estás aquí dentro encerrado en mi mente

Mi mundo gira completo en torno a ti

Supongo que empiezas a darte cuenta

De tanto pensarte debes haber sentido algo


Te fuiste haciendo parte de mi vida

Ocupando toda mi imaginación

Te fuiste haciendo parte de mis sueños

Desafiando a toda la razón


Te pienso noche y día sin detenerme

Haciendo repetir la historia otra vez

Traté de evitar repetirlo de nuevo

Pero fui incapaz de desenfocar mi atención


Es algo tan imposible como la luna entre mis manos

Una medusa enamorada de un oso polar

Pero en mis sueños tú estás a mi alcance

Por eso en mis mundos seguimos caminando a la par


Te fuiste haciendo parte de mi vida

Ocupando toda mi imaginación

Te fuiste haciendo parte de mis sueños

Desafiando a toda la razón


Y así te fuiste haciendo parte de mi existencia

Enterrándote en mí acostumbrada rutina

Porque casi nunca te dejabas mostrar en persona

Tuve que crearte en una imagen alternativa


Lo pienso noche y día sin detenerme

Haciendo repetir la historia otra vez

Traté de evitar repetirlo de nuevo

Pero fui incapaz de desenfocar mi atención