25 de diciembre de 2007

La frontera Final

A la luz de la vela traté de reconocer el mapa mundial que estaba sobre la mesa. Representando una tierra redonda de la típica ciencia que se publica hoy en día por todo el mundo, haciendo creer a la gente cosas que según ellos es real.


Pero Sek me lo había dicho, el era uno de los pocos de los que quedaban que lo sabían. Incluso una vez escuche el rumor de que el lo había experimentado, el había estado ahí, pero nunca pude comprobar si eso es cierto.


La noche había caído sobre el pueblo de aspecto medieval, el frío había traspasado las paredes de madera gruesa, me abrigue y comencé a recordar lo que Sek me había revelado.


Es como la antigua creencia sobre el aspecto de la tierra plana, como vida sobre una mano extendida.


Al viajar a mar abierto, millas y millas, hay un lugar donde ya no llegan los rayos del sol, un lugar oscuro y misterioso. La luz de la luna y de las estrellas son lo único que resplandecen las aguas y el barco en el cual estas viajando. El viento tampoco llega hasta allí. Solo el frío y un poco de lluvia de vez en cuando distinguen las estaciones del año.


Al final de las aguas se termina el mundo. Está la frontera de la inmensidad de la nada, del universo abierto, del suicidio al querer cruzar este final. Hay que tener cuidado, esta frontera no se reconoce de lejos, solo el indicio de sentir unas rocas desconfiadas bajo el navío advierten el peligro del final.


Se dice que curiosos han querido investigar la verdad acerca de la supuesta leyenda. Se dice que cruzaron al otro lado, han llegado a otra dimensión, otro mundo, pero que nunca han vuelto. En mi opinión son solo excusas, y que cayeron por ese precipicio sin final, y tal vez aun siguen cayendo y cayendo sin caer a ningún fondo.


Se que nunca podré comprobar la realidad de esta leyenda, pero se que guardare esta creencia en el fondo de mi mente. Algún día Sek tendrá que revelarme este secreto mas detalladamente, sé que lo hará.

2 comentarios:

Juan Carlos Lozano dijo...

todo nace y todo muere. La ideas tambien. Porque en este mundo en el que hoy vivimos todo es material. Y las ideas son mas materiales que el materialismo. Las ideas por las que somos pensados hoy, son ideas viejas. Antiguos matusalems enmohecidos y ediondos. Pensamos con el pasado, casi nunca con el por venir.

o mejor dicho, somos pensados, aunque creemos pensar. Como los adictos a esas sectas que no pueden estar sin escuchar el discurso de su pastor. Las ideas son fuerzas, pero tambien son drogas que causan adicción.

El relato, el relato muy bueno.

:D

Audrey, Sophie et Clara dijo...

Gracias por tu post, Sara. Me di una vuelta por tu blog y también está muy bueno.
Me verás posteando mas de alguna vez.
Un beso, y eres muy bienvenida.