9 de octubre de 2009

Deseos de Él


A veces, pocas veces la veía sentada junto a nosotros
A veces la veía cuando venía a tocar teclado
Se reunía aquí a la hora del descanso, la hora del café
O en momentos cuando se terminaba la jornada.

Sus ojos celestes me penetraban hasta el fondo
Muchas veces quise algo más que esa mirada al cruzarnos
Pero era imposible, ella era demasiada diferente a mí
Seguramente su vida no se fijaba en alguien tan insignificante.

Las veces que nos cruzábamos por casualidad
Era para mí el regalo más precioso, más esperado
Esperar toda una semana para verla un par de segundos
En que nuestros horarios coincidían para vernos las caras.

Quizás ella ya se haya dado cuenta de mi admiración
Pero lo que más quisiera es que sintiera lo mismo
La misma sesación al cruzarnos la vista inocente
En la que detrás se escondía todo un mundo.

A veces la veía caminar entre mis sueños
Y yo atónito, parado nervioso como un tonto
Tratando de disimular mis sentimientos
Deseaba con todo el alma que ella sintiese lo mismo que yo.




4 comentarios:

kaisser dijo...

La mirada transmite pensamientos; es el mejor puente para comunicarse...

Recién estoy recorriendo tu espacio y tu mundo, un gusto vagar por el.

Un abrazo

Sebastián Parancán dijo...

de alguna manera creo ke a muchos nos toca un poco de tus letras, kizas cuando uno es pequeño se da más, está bastante interesante, y los deseos de ella se parecen mucho, :) es algo tierno y tímido, estan buenos, me gustaron, ya leeré el resto de los escritos.

And dijo...

Puede ser... puede que no. Yo esperaba día tras día para verla... es por eso que le dedico mis escritos hoy día.

Anónimo dijo...

Estimada señorita:
Es mi ilusión invitarle a seguir a lo largo de estas semanas, a través de mi humilde blog (www.molestoluegoexisto.blogspot.com), el ensayo que realizo acerca de la dulce obra escrita por el genial Saint Exupery; El Principito. Esta breve creación tiene mucho de profundo. Pero no se trata de una profundidad plomiza, suprametafísica o hiperintelectual, ¡para nada! Todo lo contrario, el mensaje del principito es sencillo, directo y preclaro.
Mi objetivo es que juntos saquemos el máximo jugo a la brillante creación del francés… sin duda esta apasionante labor nos servirá para alegrar nuestros espíritus y crecer un poquito más.
Un animoso saludo desde la isla de Gran Canaria.